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domingo, 23 de enero de 2011

Hay que dar la face por los books

Sigo con el mundo digital y con las redes sociales, que cada vez me apasionan más y más reflexiones me provocan.

Hace unos días, precisamente a través de Twitter, descubrí la portada del 18 de Octubre de la revista americana New Yorker, de la que me declaro absoluta admiradora, retuiteada por un usuario al que sigo, que la encabezaba como "El futuro de los libros":



Cada uno la podrá interpretar como buenamente quiera, pero a mí, personalmente, esta portada me infunde bastante respeto, por no decir temor.

Soy bastante defensora de Internet y de las redes sociales, siempre y cuando las utilicemos dentro de los límites del buen uso. Eso siempre lo digo.

Ahora bien, encontrarme con estas "predicciones", que aluden directamente a la relación entre los libros, la lectura, y el mundo digital, así como al uso que nosotros hagamos de todo ello, me ponen los pelos de punta.

¿Qué va a pasar con los libros? ¿Se quedarán relegados a las estanterías, observándonos como buenos amigos, al igual que nos observan nuestros amigos en Facebook? ¿Acaso no podemos convivir con ellos? ¿No podemos seguir leyendo libros de papel, como siempre, sin dejar de utilizar la red para, por ejemplo, reseñar lo que nos ha parecido un libro en cuestión?

La evolución, lo multimedia, lo digital... Todo lo relacionado es apasionante y ofrece multitud de posibilidades. Pero la materia prima no debería destruirse ni olvidarse. No podemos permitir que nuestras opciones comiencen y terminen en Internet. No ya por nosotros mismos, sino por las generaciones que vienen detrás. 

La imaginación y desarrollo intelectual que ofrece la lectura, no puede y no debe pasar al segundo plano del camino que ahora lidera Internet. Porque para participar en el mundo web y en las plataformas 2.0, antes hay que contar con una base que la constituye el aprendizaje y el conocimiento. 

Y yo creo que la lectura aglutina muchos de estos factores. Si nos la saltamos o no la combinamos con el uso de lo digital, es entonces cuando acabaremos siendo retratados con los cascos puestos, ajenos a lo que nos rodea, y observados por nuestros amigos los libros, estancados en las estanterías, y sin poder darnos lo que nos quieren ofrecer.

Y eso, desde luego, sería una pena.

7 comentarios :

  1. Debes diferenciar entre el continente y el contenido. El continente es el papel, el contenido el texto.
    En mi humilde opinión el continente-soporte debería desaparecer, y es bueno que desaparezca, por muchos motivos (aunque con sus inconvenientes también, no lo dudo).
    El contenido es, o debería ser, independiente del continente. Y si es interesante, prevalecerá por encima del soporte.
    Por tanto no veo nada malo en leer-comprar una novela-ensayo-lo que sea en un soporte electrónico. Al revés.
    Quizás el problema sea la falta de soportes adecuados. Pero has probado Kindle, por ejemplo?

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  2. Los libros no desaparecerán así como así. Me remito a los vinilos. La lectura de un libro bien editado es un gusto que no tienes en la pantalla del ordenador. Todavía les queda mucho por avanzar a los e-books. Comerán terreno en el tema de movilidad y transporte, pero a la hora de leer un buen libro, tumbado en el sofá, con una manta y una chimenea cerca...yo prefiero papel.
    un saludo!

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  3. Has usado Kindle, algún otro tipo de ereader para leer una novela? A mí me parece comodísimo.
    Además el ver las espantosas plantaciones de Eucaliptus Globulus por la Cordillera Cantábrica es otra razón más para alegrarse por el ahorro de papel! 8)

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  4. Está claro que el continente o formato puede variar. Ahí entran más los gustos de cada uno. Quien prefiera un ebook a un libro tradicional, que lo utilice y que siga leyendo, ya que entiendo (y espero) que, como dice Alberto, los libros en papel no acaben desapareciendo.

    Estoy de acuerdo en lo del ahorro del papel, pero la realidad es que por esa regla de tres, también tendríamos que renunciar y dejar de hacer muchas cosas de nuestro día a día, para evitar cargarnos el planeta. Pero bueno, eso es otro debate... ;-D

    El problema viene cuando dejamos de lado los libros (en el formato que sea) por los nuevos contenidos y plataformas digitales. Ahí es donde quería llegar con el post.

    Y bueno, claro está, seguir defendiendo ese maravilloso olor de un libro recién comprado y el pasar sus páginas a la vieja usanza. ;-D.

    Gracias por los comentarios, anyway!!

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  5. Tu postura tiene un nombre: nostalgia.
    Yo más bien lo veo como que nosotros en realidad somos "de otra época" y que a las generaciones posteriores el papel les parecerá algo... trasnochado, por decirlo suavemente.
    Igual de trasnochado que a ti te lo parece un pergamino. Ni más ni menos.

    Además, sigo sin entender tu concepto de "libro". "Dejar de lado los libros". TODO es texto. De verdad no veo la diferencia por ningún lado.

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  6. Llámalo como quieras. Será nostalgia o que me he quedado en la edad del papel. Lo que sea...

    Y cuando digo "Dejar de lado los libros", me refiero al texto en sí, no al formato. Y al hecho de que los que vienen por detrás dejen de leer una novela, un ensayo o lo que sea y en el formato que sea, y dedicar todo su tiempo a participar en redes sociales e Internet, algo que por cierto, ya está pasando.

    Y aunque todo sea texto, por supuesto que existen diferencias, aunque sólo sean de formato. Vamos, eso creo yo... ;-D

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  7. Sí, eso es verdad. Estamos pasando de dedicar bastante (o mucho) tiempo a un autor y/o un tema determinado, a gastar el mismo tiempo pero dedicándolo a muchos autores y temas, lo que implica una superficialidad mucho mayor pero también un mayor conocimiento general.
    Lo que por otro lado concuerda con el resto de aspectos de la sociedad actual/futura.

    En cuanto a los chavales que se pasan el día en el facebook y similares... ahí yo creo que lo único que cambia es el medio, sigue siendo mariposeo adolescente ó cotilleo porteril... nada nuevo bajo el Sol. 8)

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