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miércoles, 23 de febrero de 2011

Los jóvenes peonza


7.00

Suena el despertador. Sonido horroroso que le perturba, que les perturba. Se da la vuelta. Paz todavía. No quiere pensar. Delicia de cama. Cinco minutos más. Sólo 5 minutos [... ]

7.30

[...] Abre los ojos. ¡Joder! ¡Joder! Mira el móvil, las 7.30. ¡Joder! ¡Joder! ¡Jodeeeeeer! 

Salta de la cama cual canguro y se da el primer golpe de la mañana en el dedito pequeñito ese que tenemos en el pie, que es carne de cañón para lo duro, con el borde de la puerta. 

Primer pensamiento del día: ¡Joder! Cuando tenga una casa más grande, esto no pasará [...]

Pone una cafetera. Primer contacto con la vida. Y casi pone leche donde debería ir el agua. Soy el más panoli de este mundo, piensa. Y sigo dormido.

Se mete en la ducha y ya empieza a pensar. Como no espabile, no llego. Ayer me tenía que haber acostado antes. Joder, pero me lo pasé tan bien... [...] Llamadas, reunión, los mails que me dejé ayer... ¡Joder! Que no se me olvide llamar a mi madre, ¡por todos los santos!

8.00

[...] ¡Listo! Hoy no me peino, pero no pasa nada. Pone la tele mientras se toma un café y se sorprende al no prestar ni pizca de atención. Sigue en su mundo paralelo del día que viene por delante. 

8.15

Sale a la calle, va al coche y ve el decimonoveno excremento de paloma sobre el techo y los cristales. ¡Joderalcuadrado! ¡P**** palomas de los c******!

9.00

[...] Caen cuatro gotas en Madrid y esto parece la guerra. Coches por doquier. Todos con prisas porque todos, al parecer, quieren llegar antes que él. Pero no, queridos atascocompañeros. Error. Yo también quiero llegar pronto, así que dejad de colaros y de encerrarme, que no me chupo el dedo y puedo c****** en la madre que os parió.

9.45

Llega a la oficina. Cabreo. Ya va con prisas. Y por tiempo no habrá sido. Maldita sea.

Aparca como sea, coge los mil chismes que lleva encima y sube en el ascensor. Tiempo justo para conectarse y empezar con los temas urgentes del día.

11.45

No son las 12 y siente que tiene demasiada información en la cabeza y deberes para el día. Empieza oficialmente la odisea.

14.30 

Tiene un hambre que da calambre. No le ha dado tiempo ni a comerse un triste donut. Venga, diez minutos y corto. Termino este texto y listo. 

Suena el móvil. 

Algo para ayer. 

Me voy a comer en diez minutos.

Sí, claro, claro... Perooooooo... Para ayer.

Te lo envío ahora. Urgente y sus tripas no dejan de sonar.

Abre el Outlook. 

Los correos le invaden y no puede esquivarlos.

Prepara lo de ayer y en esas, el hoy entra por la esquina con petición para ahora. 

Colapso. Su mente está dejando de funcionar.

Ya no sabe qué hacer. 

¿Terminar lo que terminaría en los diez minutos iniciales?

¿Contestar a lo de ayer?

¿Mirar lo de ahora?

¿Enfrentarse a los 200 correos sin leer?

Colapso. Y sus tripas ya sí que no aguantan.

Con agobios, baja a la máquina y se saca un bonito sandwich que devora en cinco minutos, piti y para arriba de nuevo.

15.00

Fase de todo a la vez en marcha:

Llama, no contestan, escribe, correo, teléfono suena, contesta, correo de nuevo, compañero viene a hablar mientras sigue al teléfono. 

Un minuto. No entiende. Presión. Más correos. Cuelga. Compañero necesita material.

Baja a la otra sala, abre armario, abre cajas, material para compañero, suena el móvil, más correos, sube a su sitio, más material, Outlook, mensajero y reunión en cinco minutos.

18.00

[...] Se le suben los colores. Y no por un piropo. Su cerebro ya tiene demasiada información. Y cuando dice demasiada, es demasiada. Se va pitando. Hoy no hace deporte. Mejor una cañita. O un vino. 

18.30

Lo de esta mañana se vuelve a repetir, pero a la inversa.

Maldita sea otra vez. 

19.30

Prueba superada. Aparcado se halla y se va a tomar unas cañitas riquísimas con sus amiguitos. De camino, saca dinero. No sabe si reir o llorar. Pero es un afortunado, tiene que dar gracias. O por lo menos, eso dice su madre. ¡Mierda! ¡No la llamé! Bueno, luego la llamo. [...]

21.00

Sólo hablan de trabajo. Qué triste. Pero si no llegan ni a los 30. Hayquejoderse. Él cuenta su día y los suyos, ahí andan. 

Se da cuenta de que todos son peonzas.

22.00

Sube a casa, pone una lavadora, friega lo de esta mañana. Barre. Tiende la lavadora. ¡Mamá!

23.00

Mami, perdona, no te he llamado antes. Hoy he sido una peonza.

Mami se encabrona y con razón.

Él se sulfura.

Mami se sulfura.

Acaban el debate de una manera pacífica. Está demasiado cansado para discutir.

Se va a la cama. Hoy no da más tregua a nadie.

00.00

Su cama. La paz y la tranquilidad regresan.

Y él sólo piensa en su sabia madre y en que después de todo, tiene que dar gracias.



Dedicado a todos los jóvenes peonza que se sientan identificados con estas líneas.

8 comentarios :

  1. Un Adrian muy enfadado23 de febrero de 2011, 23:15

    Saaaaara... para el carro! XD No hay nada por lo que dar gracias! Y la señora esa "sabiamadre" es una petarda :P

    El hecho de que haya gente en peor situación que nosotros no quiere decir que seamos unos privilegiados. Trabajamos de lunes a viernes para cobrar un sueldo que no sube desde los años 90, con el que tenemos que hacer malabares para llegar a fin de mes en un océano de precios que no hacen más que crecer. Es un infierno aguantar y al final acabamnos hacinados en diminutas casas alquiladas porque comprar es una quimera. No te digo ya tener hijos. No tenemos que dar gracias por estar vivos, tener un techo o un trabajo. Somos personas y las personas necesitan ocio y esparcimiento. Y tienen que disponer de horas libres y de la opción de salir y disfrutar... cosa que vale muchos dineros XD Porque, en teoría, para eso se trabaja; para vivir. Y vivir no sólo es comer. Aunque visto lo visto, estamos dirigiéndonos a aquel "vivir para trabajar" que tanto se estilaba a comienzos del siglo XX

    Daré gracias si apruebo cualquiera de los exámenes que tengo mañana XDDD

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  2. Muy bien Adrián!

    Pero deberías haber captado cierto tono irónico en lo de dar las gracias ;-D. Por ahí van los tiros, amigo!

    Estoy totalmente de acuerdo con todo lo que dices. Sólo quería darle un tono más suave, novelesco y sobre todo, irónico!

    Gracias por tu comentario. Me ha encantado!

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  3. Me encanta. Eres un crack!
    Ah,... y gracias! :-)

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  4. Mi conversacion-peonza con mi madre habria empezado por un "y que has comido hoy?" seguido de un "y que te vas a preparar de cena?" bffffffff

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  5. Absolutamente genial! me ha encantado

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  6. Marta: las conversaciones con las madres deberían ir en un post aparte. Son para analizarlas, desde luego ;-D

    Elena: Mil gracias, ayer estaba inspirada ;-D

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  7. Solo....? Si es que....Se queja de vicio.
    Te lo explico para que no le pase. Se levanta a las 6 y así no coge el atasco, los materiales los sube a la otra planta y no pierde el tiempo de arriba para abajo. Al compañero, (jejeje), le da las llaves y que se lo busque. Por 15 cajas en mitad de las puertas...
    Le pega tres patás al móvil y el portátil lo lanza por la ventana. Total... mandas correos y no te solucionan nada.
    Ese es el problema, no es ser una peonza. Es el problema de valer para un roto y un descosío.

    Ánimo que la fuerza está contigo.
    Enhorabuena!!!!

    Por cierto mejor el spinin y luego las cervecitas. Si son 6, mejor que 2, que se duerme divinamente. ;-))

    Pa lo que necesites.

    Jorge.D

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