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domingo, 28 de abril de 2013

Matilda, Roald Dahl y la imaginación al poder. Little Bitty Pretty One

Matilda, Danny de Vito, 1996


















Creo y espero que todos conozcáis a Matilda. Yo la descubrí e imaginé a finales de los 80 de la mano del gran Roald Dahl (no os perdáis su web, por cierto...), quien para mí es sin duda, el mejor escritor de literatura infantil y juvenil que he conocido hasta la fecha. Entre los libros que me marcaron cuando comencé a leer y a escribir, están Las Brujas, Charlie y la fábrica de chocolate y, por supuesto, Matilda.

Roald Dahl es un genio en fomentar la imaginación en los más pequeños y su capacidad de empatizar con sus personajes protagonistas. Guardo con muchísimo cariño el recuerdo al leer Matilda precisamente por eso, por meterme en su piel, por odiar a unos padres que no eran capaces de comprenderla y por ser capaz de imaginar todo lo que ella imaginaba en sus páginas.

El gran Danny de Vito adaptó la novela de Roald Dahl y la llevó al cine en 1996 con la adorable Mara Wilson, cumpliendo las expectativas de todos los fieles que habíamos leído Matilda y que nos la habíamos imaginado exactamente así. Pequeñita, con unos preciosos ojos y una sonrisa encantadora. Viendo la película hace unas semanas y con la perspectiva de los años cambiada, sólo puedo decir que veo a esa niña y me dan ganas de adoptarla.

Y como esta semana ha estado llena de libros, de rosas y de cultura, quería cerrarla precisamente con Matilda y con un tema de Thurston Harris, Little Bitty Pretty One, de 1957que inunda esa escena mágica que todos recordaréis y que a mí me encanta. Loving temazos cincuenteros y sesenteros... 


Matilda. Magic Scene

Y después del libro y la película, llegó el teatro. Dennis Kelly y Tim Minchin presentaron Matilda, The Musical a finales de 2010 en Londres y en estos momentos, todo aquel que esté en Nueva York, podrá disfrutar también del musical en Broadway.

Llegados a este punto, y habiendo dejado la infancia atrás, sólo puedo animar a todos los padres y madres que me lean a que, en algún momento, regaléis a vuestros pequeños esta delicia de libro o cualquier otro que venga firmado por Roald Dahl. Yo desde luego, lo haré...

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