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lunes, 29 de abril de 2013

Teatro versus crisis. Sagrado Corazón 45 en la Casa de la Portera, experiencia única


Hacía tiempo que quería visitar a la portera de La Latina. La que vive en la calle Abades número 24, en el bajo derecha. La portera que ofrece teatro independiente, del bueno. Teatro versus crisis. La portera que se esconde en un barrio que apuesta por el arte, dentro de una casa en la que el espectador se funde con el actor y con la historia. La portera que te acoge y te ofrece una visita diferente. Un teatro diferente, puro teatro.

Aprovechando que Factoría Madre Constriktor y el Estudio Juan Codina, nos presentaban su nuevo proyecto, Sagrado Corazón 45, reservé un par de entraditas para el lunes 22 de abril a las 8 de la tarde.

La primera sorpresa te la llevas cuando descubres la localización del teatro. El acceso a La casa de la portera lo haces desde un portón verde desde el que nunca te imaginarías la entrada a un teatro o recinto similar. Una vez dentro, y como si de una visita se tratase, recoges las entradas que previamente has reservado (teléfono de reservas, 649397571), esperas un ratito y es entonces cuando comienza de verdad el auténtico espectáculo, el teatro fundido con la realidad.

No quiero destripar mucho detalle sobre lo que se vive ahí dentro, ya que me cargaría la esencia de esta experiencia única. Sólo os contaré que, según entras en la primera habitación y te sientas en una de las pocas sillas que están pegadas a cada una de las cuatro paredes, te metes dentro de la historia que está por suceder y que los actores están por representar a pocos centímetros de tí. Escribo centímetros en sentido literal. A lo largo de la función, prácticamente tienes que esquivar a los actores para que no se tropiecen con tus propios pies. Olvídense de todo lo que hayan visto hasta ahora. Esto es otra historia.




Os transcribo las palabras de José Padilla, director de Sagrado Corazón 45 junto con Eduardo Mayo, para que os hagáis una idea de la esencia de la función:
Entre 1977 y 2011 seremos testigos de tres momentos clave en el devenir de la casa situada en la dirección que da título a la función; tres instantes que coinciden con grandes cambios a nivel social. Construyendo el entramado de estas tres historias, sale a flote un patrón que las hila: Los grandes cambios en lo colectivo originan procesos violentos en la intimidad. Abandonos, rupturas, movimientos que convierten a nuestros personajes en goyas pintando de negro las paredes de su casa. Una casa que, por fuerza, tendrá que convertirse en habitáculo del dolor, puesto que sus ocupantes lo sufren. Esto genera una premisa dramática: el horror está en casa, y en cualquier momento puede volverse contra ellos.

Ver en acción y sobre todo, tan cerca, a Ana Vayón, Rocío Calvo, José Luis Patiño, José Luis Torrijo, Aitor Luna, Asier Etxeandía y Delia Vime es un auténtico regalo. En este "escenario" nos olvidamos de sus actuaciones. Los actores lloran, ríen, gritan y sufren ante tí. Es tal el realismo reflejado según vas cambiando de habitación, que los personajes son capaces de trasladarte in situ sus llantos, risas, gritos y sufrimiento. Vives sus emociones con ellos. Es una experiencia única. 


Ensayos Sagrado Corazón 45

Todos y cada uno de los actores están soberbios. Sólo profesionales de este calibre pueden marcarse una interpretación llena de matices con la dificultad que supone el contar con las reacciones del público a muy poca distancia. La concentración y mimetismo con sus personajes alcanzan la perfección. Esto lo consiguen los grandes, no hay más que decir... Sí que tengo que decantarme por dos actores: Ana Vayón y Asier Etxeandía (con el que me faltó el canto de un duro para chocarme en la entrada a una de las habitaciones).

Dorotea es una niña muy especial y un personaje sin duda complejo, que Ana Vayón defiende con nota. Sus vaivenes te emocionan y sientes con ella la angustia y a la vez la inocencia que transmite. Sientes sus desgarros emocionales, deja al espectador tocado...

Lo de Asier Etxeandía es sublime. Después de verle en El Intérprete, pensé que no podría sacarle de este espectáculo tan personal y tan magnético. Craso error. Asier se supera en todo lo que hace, aunque para ello tenga que hacer una maratón semanal por tres teatros de Madrid. En este caso, el traje y el bombín los deja en La Latina, se revuelve el pelo, gafas un tanto inquietantes mediante y Asier se vuelve a esfumar para meterse en la piel de Héctor Reina, un personaje totalmente distinto, lleno de cambios emocionales. Te traslada al borde de la locura.

Y hasta aquí puedo leer. No dejéis de visitar a la portera, es una experiencia única, un caramelito envuelto en arte. Y qué bien sienta decir BRAVO mientras un actor te mira a los ojos, te sonríe y te transmite su gratitud.


4 comentarios :

  1. Por supuesto, la experiencia y los actores merecían un post como el tuyo, Sara. Corremos tiempos difíciles y la cultura también lo paga. Por ello es necesario difundir y aplaudir el esfuerzo de quienes con todo su arrojo e ilusión y casi nada en los bolsillos, nos siguen haciendo aprender, descubrir, soñar. La experiencia en la casa de la portera es un gran viaje en un pequeño rincón.

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  2. Gracias, amiga! Tenemos que apoyar entre todos iniciativas y proyectos así, es la única manera de que la cultura siga fluyendo. Gracias por compartir tu opinión en el blog, sabes que lo agradezco!

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  3. Estuve el lunes 29 y lo estoy recomendando a todos, es una experiencia inolvidable y acabo de convencer a una amiga para que vaya pero es que voy a ir con ella!!! jaja, repito!!estoy encantada!!saludos

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  4. Gracias por tu comentario, Mª José! Normal que repitas, sales de allí queriendo más y más! Lo que se vive allí dentro es de otro mundo... Un abrazo enorme!

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