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miércoles, 24 de julio de 2013

No me subestimes


















La semana pasada me compré un iPad. Siendo consciente de que hoy en día, teniendo el panorama que tenemos, hacer una inversión de más de 300 euros en algún artilugio tecnológico útil ya es un lujo, decidí tirar la casa por la ventana, dejarme de agonías y liarme la manta a la cabeza. Soy periodista, escribo, me encantan los nuevos dispositivos tecnológicos y sé que todo aquel nuevo invento que pase por mis manos será bien aprovechado. Aún así, como me he vuelto una agonías en temas monetarios, no os cuento las reflexiones por las que pasé hasta que decidí irme a por el artilugio en cuestión. Por eso, y tras un exhaustivo rastreo por el Apple Store, comparando precios y características, me decanté, como no podía ser de otra manera, por el iPad más básico y más barato, que tampoco era cuestión de volverme loca...

Iba con el trabajo hecho y no necesitaba información de ningún tipo para saber el iPad que quería comprar. Yo cuando quiero comprar algo que no sea una camiseta de 20 euros, me informo previamente y luego voy y lo compro. Así de fácil. Así de fácil y así de feliz me planté con mi novio en El Corte Inglés, para hacerme con mi iPad Retina, con el teclado inalámbrico de Apple y con la funda Smart Case. Como os digo, iba con los deberes hechos.

Aunque parezca lo contrario, este post no está destinado a ensalzar las bondades de Apple. He querido hacer un parón para actualizar el apartado Mis Cosillas porque no me gusta que me subestimen. De hecho, me trae por la calle de la amargura.

Os juro que me fui directamente a por el primer comercial de El Corte Inglés que pillé en la sección de Informática y le pedí que me sacara el iPad Retina de 16GB Wifi para llevármelo. Así de rápido y de sencillo. Una venta perfecta sin tener siquiera que despeinarse. Son 500 euros, ¿verdad? - le pregunto al comercial (que no tendría más años que yo, dato a destacar...) - Bueno, el de 16 Wifi son 499 - me remarca el susodicho. Yo sonrío de forma educada y le agradezco para mis adentros que me haya aclarado ese detalle. Con el euro de diferencia igual hasta me puedo comprar una app baratita...

El comercial me pide que le acompañe a la caja y me pregunta el color que quiero para el iPad sin demasiada simpatía. Tras decirle que lo quiero blanco, sale con aire resuelto de la caja, busca en un armario y vuelve con el iPad. Las miradas han dejado de centrarse en mí y ahora se dirigen a mi novio, cosa que me empieza a chocar. Por favor, céntrate en mí que la que está hablando contigo soy yo, no mi novio, gracias, vuelvo a pensar...

Ahora viene cuando la matan. Le pido que me traiga también el teclado inalámbrico de Apple para poder conectarlo por Bluetooth al iPad. Con cara de autosuficiencia, el tecnológico comercial me aclara que el teclado que tengo que comprar para conectar al iPad debe ser exclusivamente marca Apple. Mi cara de poker ya empieza a salir a la superficie... ¿Qué parte de, "quiero el teclado inalámbrico de Apple" no has entendido?, sigo pensando. Pero como yo fui a un colegio de pago y mis padres me educaron muy bien, le respondo con amabilidad y le confirmo que sí, que no hay problema y que me traiga el teclado de Apple.

Con la funda del iPad no tengo tanta suerte y después de pedírsela, me suelta el rollo comercial de turno sobre los problemas que están teniendo con esa carcasa en cuestión. Que si está agotada, bla bla, bla, que si están teniendo muchos problemas para recibirla en tienda, bla, bla, bla, bla, bla, que si me quiero llevar otra, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla... Yo sigo en mi postura educada pero le corto rápido, no quiero otra funda, no te preocupes, cóbrame el iPad y el teclado, le digo mientras pienso en irme a otro sitio en el que ya tengo localizadas unas cuantas fundas bien colgaditas y bien colocaditas en los estantes.

Mi gran sorpresa llega en el momento en el que, al volver mi novio y yo de nuevo a la caja, el comercial se dirige claramente a él y le pregunta cómo va a pagar los artículos en cuestión. Yo no salgo de mi asombro y él, también con cara de poker, me señala a mí y le aclara pacientemente que soy yo la que lo va a comprar, la que lo va a pagar. Más que nada porque sólo me está acompañando y la tecnológica de la relación soy yo...

¿Pero esto qué es? ¿Soy una chica joven que no puede permitirse pagar un iPad? ¿Tengo que recurrir a mi novio para que me lo regale? Mientras transcurrían los segundos en los que sacaba la tarjeta, os juro que empezaba a arder en cólera y a pensar en dejarle con los cacharritos encima del mostrador preparados para que se currara algo más la próxima venta.

Pero bueno, mesura y tranquilidad, Sara, una anécdota más en tu historial con personas que siguen ancladas en otra época...

Saco mi tarjeta y, mientras el comercial cavernícola hace las gestiones necesarias para cobrar la compra, ni corto ni perezoso continúa con su batalla de sexos implícita porque debe ser que aquello de que haya pagado yo, no le ha parecido bonito. Si te lo piensas mejor y te arrepientes, me dice, no abras bajo ningún concepto las cajas porque Apple no permite devolver artículos ya abiertos. Ante esto, ya sólo me queda firmar la compra, mirarle con cara de odio (a tomar por culo la educación), coger mis bolsas y salir escopetada de El Corte Inglés.

No me subestimes de esa forma, porque me cabreas. Me cabreas tú, y todos los hombres que emiten prejuicios sobre mi condición como mujer joven. No me subestimes porque, si tú eres altivo y prepotente conmigo, yo lo puedo llegar a ser mucho más. No me subestimes y pienses que sólo me dedico a comprar modelitos y a plancharme el pelo, porque es muy probable que te dé trescientas vueltas. En inteligencia, en educación y en humildad.

No me subestimes porque yo, los prejuicios me los desayuno y los relego a la suela de mis altos tacones, que es el sitio en el que creo que deben estar.

Tengo por seguro que más de una se sentirá bastante identificada al leer estas líneas. Esta historia es un ejemplo más de la cantidad de situaciones absurdas, ancestrales y machistas con las que nos ha tocado y nos toca lidiar a las mujeres. No pretendo elaborar un tratado feminista, pero sí remover la conciencia de más de uno y más de una. Y por supuesto, esto va dedicado a todas aquellas que hayan recordado o soportado alguna vivencia similar.

Ni caso.


8 comentarios :

  1. Si ya lo decía yo, no subestimes a la niña, que es mucha mujer...

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  2. Menos mal que siguen existiendo personas que no subestiman... Gracias! :)

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  3. pues el imbécil del dependiente casi te hizo un favor al no venderte la cubierta de Apple (la Smartcover, no??!!), que es muy pintona pero una puta mierda al fin y al cabo -anda, me ha salido casi una metáfora de muchos productos Apple! 8) --

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  4. Enhorabuena por la compra, pero más aún por el artículo.
    Se lo he pasado a mis hijas, no porque lo necesiten, sino para que vean el calibre de la gente con la que tengo la suerte de trabajar.
    5686.

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  5. Sara! M gustó tu post, d todo hay en la viňa del seňor, todavia hay gente q s levanta por las maňanas, y se cubre con las pieles para ir a cazar ;) estas cosas ahora mas q enfadarme, me divierten, angelitos...
    besitos portugueses
    5809 ;)

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  6. Gracias, querida 5809!!!
    Lo de siempre, qué te voy a contar. Qué bien que me leas, besazo!!!!

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