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lunes, 29 de julio de 2013

Treinta años sin Buñuel. Un Perro Andaluz y mi póster del ojo cortado que da grima

Esta imagen protagoniza una de las paredes de mi casa. En cuanto sales del baño, te topas de frente con ella. 

No tengo un amigo que no haya clamado al cielo (como poco) al salir y encontrarse con el ojo a punto de ser cortado que Buñuel plasmó en una de las escenas de Un Perro Andaluz (Un Chien Andalou), película de 17 minutos, considerada como la más representativa de la historia del cine surrealista. 

Da mucha grima, me suelen decir. Pero a mí no me da grima. Es Buñuel, les digo.

Tal día como hoy, 29 de julio, hace 30 años, en Ciudad de México, fallecía Luis Buñuel, director de cine español considerado como uno de los más importantes y sobre todo, originales, de la historia del cine.

Vi por primera vez Un Perro Andaluz hace unos diez años, en una clase de Historia del Cine en la facultad y me quedé bastante impactada más que nada, porque no entendía nada. Pero como por fortuna, existen personas muy sabias y muy conocedoras de los entresijos del arte y en este caso, del cine, mi profesora por aquel entonces, Gloria Camarero, se ocupó muy mucho de hacernos entender (dentro de lo incomprensible) el porqué de Un Perro Andaluz.

Un Perro Andaluz, 1929. Luis Buñuel

Un Perro Andaluz, 1929, fue la primera película de Luis Buñuel, con guión del propio Buñuel y de Dalí. Surgió de una forma muy casual. Durante la Navidad de 1928 y enero de 1929, Buñuel, que ya vivía en París, pasaba unos días en casa de Dalí, en Figueras. Una de aquellas mañanas, tras levantarse, se cuentan el uno al otro los horribles sueños que han tenido durante la noche. Ante este episodio extraño, ambos comienzan a escribir un guión con el compromiso de plasmar sus sueños y de no aportar ninguna explicación racional. Como consecuencia se gestaría la película, que se rodó en quince días y que llevaría como título inicial Prohibido asomarse al exterior, frase característica en los trenes de Francia y España. Poco después pasaría a llamarse Prohibido asomarse al interior (de los personajes, que no tenían explicación alguna), para acabar con el nombre con la que la conocemos hoy en día. 

Al parecer, Un Perro Andaluz era el apodo despectivo de Lorca durante su etapa en la Residencia de Estudiantes. Buñuel negó esta afirmación alegando que el nombre de la película venía por el título del cuaderno de poemas que él escribió en la Residencia. Lo que todos nos preguntamos ante esto es, ¿por qué se llamaron así sus poemas? Por alusiones, el propio Lorca entra en cólera y escribió el guión Viaje a la Luna, que puede interpretarse como un homenaje a Méliès o bien como una crítica total dirigida a Buñuel y a Dalí. Who knows...

Polémicas aparte, Un Perro Andaluz cuenta con un marcado afán provocador por dos motivos. La escena de la cuchilla que corta el ojo y que tanta grima nos provoca, refleja la clara intención de Buñuel de criticar y acabar con el espectador pasivo y de convertirle en crítico. Asimismo, Buñuel pretendió provocar a todo su entorno cultural con la escena del burro putrefacto. Burro que hace alusión al Platero de Juan Ramón Jiménez, que acababa de recibir el Nobel.

La película es muy corta, apenas 17 minutos que contaron con muy poco presupuesto, 25.000 pesetas que procedían de la madre de Buñuel. No cuenta con cronología alguna, ya que otra de las pretensiones residía en el hecho de reflejar el pensamiento humano, que trabaja por asociaciones. Así, nos encontramos con Érase una vez, Ocho años después, A las tres de la madrugada, Dieciséis años antes y En Primavera, como principales espacios de tiempo. Se mezclan por tanto estaciones, años y horas y se rompe intencionadamente el raccord, provocando una total confusión. Sólo vemos a un hombre y a una mujer que interpretan a todos los personajes.

Con todos estos elementos, no es de extrañar que se convirtiera en una película polémica que incluso estuvo prohibida durante todo el franquismo, pero que a su vez, consagró a Buñuel como el gran cineasta surrealista de la época. Y como todo material polémico, contó con un éxito rotundo al exhibirse durante nueve meses seguidos en la misma sala con lleno absoluto en París. Hubo quien afirmó que el éxito vino dado por la cantidad de veces que requería verse precisamente por no entender nada en absoluto.

Un Perro Andaluz es una película que aspira a no ser comprendida bajo ningún concepto. Aún así, son muchos los significados e interpretaciones que se han hecho a lo largo de los años:
- Represión sexual
- Necesidad por parte de la mujer, del hombre, al que teme
- Imposibilidad del amor carnal y masturbación como alternativa
- Pérdida de virilidad
- La vida que se asume en el presente está muy condicionada por el pasado
Con todo este mundo interior que descubrí en Buñuel con su primera película y por todo lo que vino después, no queda otra más que, como poco, sentir curiosidad por él y por su obra. Como último detalle (que me parece sublime, por cierto) os contaré también que las hormigas que aparecen en la película eran españolas, concretamente de Guadarrama. Buñuel afirmaba que las hormigas francesas no sabían actuar y eran poco viriles. Para quitarse el sombrero, vamos.

Hace unos años, paseando por Amsterdam, me topé con una muestra cultural de Buñuel y compré el póster del ojo a punto de ser cortado. Póster que hoy sigue en mi casa y que, treinta años después de su muerte, sigue provocando reacciones en todo aquel que lo ve.

Hoy, también recuerdo mi reacción al no entender nada tras ver Un Perro Andaluz. Y hoy también recuerdo que en el arte, existen veces en las que no hay que comprender nada.


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