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viernes, 14 de febrero de 2014

Algo parecido al amor


Estás cansada, siempre buscando. Sales y vuelta a buscar. Vas con ganas, pones todo tu empreño. Sin embargo, por más fe que intentes echarle, vuelve a suceder. Vueltas y más vueltas. Un circuito inagotable. Miras hacia todos los lados, pero sigues sin encontrarlo. Paras un momento y respiras. Tengo que encontrarlo, por el amor de Dios. Tengo que encontrarlo. Enciendes un cigarro y esperas. La tranquilidad es la mejor arma en estos casos. No sirve desesperar. No hay que perder las ganas porque, en tu fuero interno, sabes que lo encontrarás. Así que, como buenamente puedes, vuelves a arrancar y prosigues tu búsqueda. 

Vueltas y más vueltas de nuevo. Estás a punto de perder la esperanza, cuando ¡zas! aparece frente a ti, a sólo unos pasos, a tu lado. Todo para ti, dispuesto a dejarte entrar, aunque sólo sea por unos momentos, por unas horas. Sin embargo, como el destino es así de traicionero, aparece otra por delante que, dando muestras de su extrema audacia, es capaz de romperte en mil pedazos y quitártelo sin ninguna razón, sin previo aviso. La ley de la selva. Quien llega antes y aprovecha el tiempo, gana. Y hay que saber respetar el turno. Así es. 

Tras el hachazo, intentas reponerte. Tienes que reponerte, no queda alternativa. Enciendes otro cigarro y sigues buscando. Está a punto de llegar, estoy a punto de encontrarlo. Lo sé, me lo merezco. Estoy muy cansada. Suena el móvil. No lo quieres atender, pero lo haces. Ves un emoticono. Sonríes. En los detalles está el amor. Sonríes. Bueno, tampoco pasa nada porque no deje de dar vueltas. 

En esas estás, cuando de repente, y de la manera más inesperada, lo encuentras, aparece por fin. Cuando dejas de buscarlo, aparece. Y no hay nadie delante. No hay nadie para quitártelo. Perfecto y todo para ti. Ya está. Maniobras un poco, lo encajas, suspiras y echas el freno de mano. Por fin. Llevo una hora para aparcar el coche en Madrid, pero ya está. Por fin puedo llegar a casa.

Y mientras sales del coche y caminas hacia casa, piensas que hay momentos y sensaciones que podrían equipararse al amor. 

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