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domingo, 9 de febrero de 2014

Antonio de la Torre, caníbal escénico y merecedor del Goya 2014 a mejor actor

















Ya lo veníamos viendo en sus anteriores películas. Antonio de la Torre es uno de los actores más camaleónicos del panorama actual. Después de verle en cintas como AzulOscuroCasiNegro, Gordos o Grupo 7, película que hace, película que hay que ver.

Con un título como Caníbal y un protagonista como Antonio de la Torre, esta película tuve que verla sí o sí. Confieso que también tuvo algo que ver el inevitable recuerdo de El Silencio de los corderos, con Anthony Hopkins comiéndose, nunca mejor dicho, la pantalla a pedacitos. No pretendo comparar, sino apostar por Antonio de la Torre como mejor actor protagonista por Caníbal, en los premios Goya 2014, para los que ya sólo quedan una horas.

De la Torre viene hoy cargadito, ya que también cuenta con nominación como mejor actor secundario por La gran familia española (Dani Sánchez Arévalo), gran favorita para esta noche. Pero centrándonos en su magistral interpretación en Caníbal, el sevillano hoy se tiene que llevar el gato al agua y ver reconocido un trabajo de matrícula para nuestro cine español. Antonio de la Torre es uno de los actores (por no decir el que más) más camaleónicos de España. Quien se haya deleitado con su trabajo en Caníbal estará de acuerdo conmigo. Sólo por verle aguantar los primeros e intensos minutos de la cinta sin soltar una sola palabra, mostrándonos un lado oscuro con su mirada, en primeros planos y acojonando al personal, este hombre hoy tiene que recoger su cabezón. He dicho.

Sastre de día y, por decirlo de alguna manera, "degustador" de carne por la noche. Esta es la trama de Caníbal. Sin caer en la casquería y con una estética elegante, aunque fría, la cinta de Manuel Martín Cuenca se presenta está noche como candidata a mejor película junto a La herida (mi gran favorita), La gran familia española, 15 años y un día, y Vivir es fácil con los ojos cerrados. 

De la Torre está soberbio. Sus textos son escasos, pero sus helados ojos azules provocan escalofríos. Porque sabemos que este sastre no se conforma con la degustación de cualquier carne. No. Él sólo consigue la mejor, la más bella. El conflicto en el personaje viene dado por la aparición de una joven que provocará un deseo distinto en él: el sentimental, el amoroso, el sexual... Asistimos y acompañamos en primera persona a este psicópata en su dualidad rutinaria de normalidad y de anormalidad caníbal, con escenas capaces de mostrarla desde la sencillez más primaria. Quien no detecte la excelencia en esas secuencias en la cocina, sentado en la mesa, masticando carne humana muy bien cocinada, como quien se como un filete de ternera a la plancha, sin un ápice de emoción en la cara, pero a la vez capaz de trasladar la repugnante intención del acto en sí, es para comérselo a mordiscos, nunca mejor dicho...

Todo este panorama se desarrolla en escenarios incomparables. Granada y Sierra Nevada son los parajes por los que seguiremos al personaje de Antonio de la Torre, a su normalidad, a su canibalismo y a sus conflictos personales. Un viaje perturbador para el espectador. Un trabajo brillante y de nuevo  un ejemplo camaleónico para cualquier actor.  De la Torre es un auténtico caníbal escénico y esta noche merece el Goya, señores. Sobran más palabras.



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