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domingo, 9 de febrero de 2014

"La herida", de Fernando Franco y Marián Álvarez. Mis favoritas para los Goya 2014















Marián Álvarez es la actriz española que este año se lo está llevando todo. Y no me extraña. A falta de menos de un día ya para la gala de los Goya y sin el ministro Wert entre los asistentes, yo me mojo sin dudarlo ni un instante. Marían Álvarez y La herida son mis claras favoritas. Ellas: mejor actriz principal y película. De ellos, ya escribiré mañana...

La herida, cinta debut como director de Fernando Franco, hace justicia a su nombre. Hiere, duele, desgarra y sobrecoge. Muestra el dolor desde la sugerencia, sin alardes ni pretensiones. Ana, personaje interpretado por Marián Álvarez, sufre lo que los psiquiatras denominan "Trastorno límite de la personalidad". Pero ella no lo sabe, no se lo han diagnosticado. De hecho, en la película nunca se menciona la posible enfermedad de Ana. El espectador es quien lo sabe, quien detecta el trastorno en su comportamiento. 

Si queréis acción, comedia o trivialidad no veáis La herida, así de simple. Es una película dura que transmite sufrimiento y dolor de forma muy intensa. Pero muy bien contada. He aquí el quid de la cuestión. Es dura como la vida misma y un regalo interpretativo para los que sí estén dispuestos a darle una oportunidad. Pocas son las ocasiones en las que somos capaces de empatizar con un personaje tan complejo y lleno de matices. Marián lo borda y canaliza toda esa luz que la caracteriza, en un torrente de oscuridad y sufrimiento que traspasa la pantalla.

El secreto está en el uso de la cámara desde el punto de vista de Ana, de forma muy íntima y personal. Según palabras del propio Fernando Franco, la cámara casi es parte del personaje, “porque queríamos que el público atravesara ese vaivén emocional… y la medida emocional es su rostro”. Los primeros planos y los planos secuencia protagonizan la mayoría de la cinta, en la que Marián Álvarez se come literalmente la pantalla. No necesita hablar ni interpretar importantes secuencias con texto, ya que su cara, sus gestos y sus ojos lo dicen todo.

Los cambios y altibajos emocionales, el llanto y la incapacidad para desarrollar relaciones sanas, con una madre que mira para otro lado, un padre que apunta a ser el detonante (o parte ) de su enfermedad y el contrapunto de trabajar precisamente ayudando a enfermos, son los ingredientes de este cóctel de sentimientos trabajados y trasladados a la perfección por Marián Álvarez y por el director Fernando Franco.

Por eso es mi clara favorita para mañana. Por haber sido capaz de transformar un aspecto dulce en el más triste. Por haber sabido reflejar el dolor que te desgarra, el que no se puede controlar. El dolor provocado por una enfermedad no tratada, en un contexto de infelicidad, incomprensión e inadaptación. Siempre digo que hacer reír es más difícil que hacer llorar. Pero hacer entender el dolor, el desgarro, es tarea de maestros. 

No hay dolor, no hay dolor ten a mano el rosario, cantan Vetusta Morla, grupo musical para el que Fernando Franco realizó precisamente el videoclip de El hombre del saco, tema que ocupa unos minutos en una escena de La herida. Me pregunto si será un guiño o no. Da igual. Es mejor mostrar que explicar. 

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