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viernes, 28 de marzo de 2014

Good Bye, Lenin! Capitalismo versus Socialismo, una madre y un hijo


Una semana más, en el programa ABCECONOMIA de Onda Inversión, hemos charlado sobre economía y cine. Como ya os adelantaba la semana pasada, hoy hemos analizado Good Bye, Lenin! (2003) película alemana del director Wolfgang Becker y protagonizada por el gran Daniel Brühl.

Octubre de 1989. Alemania dividida en dos. Por un lado, la Alemania Socialista de Oriente, la que se conocía como RDA o República Democrática Alemana y en la que imperaba el socialismo. Por el otro, la Alemania Occidental, dominada por el capitalismo. Good Bye, Lenin! hace que viajemos a la Alemania de la RDA, a la Alemania oriental, un mes antes de que se produzca la caída del muro de Berlín durante la noche del 9 de noviembre de 1989. En este contexto, Wolfgang Becker nos presenta a Christiane, una madre coraje y orgullosa socialista, que tiene que sacar adelante a sus hijos Alex y Ariane después de que su marido les abandone por otra mujer y se marche a la Alemania capitalista.

Entregada a la política y a su defensa del Partido Socialista Unificado de Alemania, Christiane sufre un infarto tras ver en primera línea a su hijo Alex en una de las manifestaciones contra el sistema que ella tanto defiende. Mientras Christiane permanece en coma tras el infarto, cae el muro de Berlín y comienza la transición a esa reunificación de las dos Alemanias y dominada por la parte occidental, por la Alemania capitalista.

Ocho meses después y de repente, Christiane sale del coma. Los médicos aconsejan a Alex que su madre no sufra ningún disgusto, porque incluso podría causarle la muerte, pero ¿cómo le cuenta Alex a su madre que su adorada RDA ha sido dominada por el capitalismo? 

Este es el nudo principal de la película, a través de una fantástica conjunción entre el drama más profundo y la comedia más absurda, que Becker nos muestra de forma magistral. El cineasta alemán refleja su casi total oposición al régimen que gobernaba la RDA, pero también pone ante nuestros ojos las principales lacras del capitalismo: el consumismo, la falta de solidaridad entre los individuos y el poder absoluto del dinero sobre cualquier tipo de valor humano. Lo que retrata Good Bye, Lenin! es el reflejo de todos aquellos que creyeron en un régimen que fracasó. A los frustrados y viejos socialistas que querrían vivir en ese mundo imaginario en el que vive la madre de Alex. Retrato basado en el amor. Ese amor infinito entre una madre y su hijo.

Como siempre, os dejo el podcast de esta mañana en Onda Inversión, os animo a comentar la película y os deseo un feliz fin de semana.



Y la semana que viene, Margin Call...

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