.status-msg-wrap {visibility:hidden;display:none;}

sábado, 29 de marzo de 2014

Ocho apellidos vascos, una comedia necesaria


Este post va para los que aún no hayáis visto Ocho apellidos vascos. Insensatos, aprovechad que hoy hace un día de perros y el planazo del sábado puede materializarse en la hora y media de carcajadas que vais a vivir si vais a ver la última comedia de Emilio Martínez-Lázaro.

A día de hoy, ya han sido casi dos millones de espectadores, los que se han pasado por las salas a ver a Dani Rovira, Clara Lago, Karra Elejalde y Carmen Machi en acción. Doy fe. Anoche, la sala estaba llena. Hacía tiempo que no veía un cine abarrotado en un día sin descuentos. Y qué gustazo. Más aún al acabar de ver la película entre aplausos. Y esto sí que suele ser raro, amigos...

Anoche retuiteaba a don Arturo, que decía hace unos días que la peli es una osadía estupenda y simpática. Necesitamos más de eso. No puedo estar más de acuerdo. Ocho apellidos vascos está batiendo récords de espectadores porque es una comedia necesaria. La gente necesita reirse. Ahí la llevan, señores de la industria y del mundo ministerial. Los españoles queremos ir al cine y premiamos el espectáculo y nuestro talento.

Ocho apellidos vascos explota el arquetipo andaluz y vasco utilizando una buena fórmula de gags constantes. Esto capta la atención total del espectador, que no quiere perder detalle ni desconectarse por miedo a perder la siguiente carcajada prevista en la cinta. Martínez-Lázaro, junto a los guionistas Borja Cobeaga Diego San José (del programa Vaya semanita) trabajan esos arquetipos desde la naturalidad y el propio concepto que cualquier español puede tener de un vasco o de un andaluz. Todo esto con el objetivo de poder reirnos de nosotros mismos. 

Las claves del éxito de esta comedia (además de la masiva y cuidada campaña de Marketing de Mediaset) vienen dadas por tres factores. El reparto, en el que Karra Elejalde no puede estar más grande ni más vasco ni más soberbio y con un Dani Rovira que sorprende con su gracia, frescura y expresividad sin límites. Carmen Machi y Clara Lago, desde mi punto de vista, están más flojitas, pero correctas. El guión, basado en personajes arquetípicos es muy divertido y rítmico, sin caer en la crítica ni en el exceso cómico. La idea del sevillano enamorado de la vasca y el enredo más absurdo originan una historia fresca que, en combinación con el formato de comedia americana comercial, consiguen divertir y entretener. 

Y como la risa protagoniza este post, os dejo para terminarlo a Los Chunguitos analizando Ocho apellidos vascos en El Hormiguero. Me declaro muy fan...


No hay comentarios :

Publicar un comentario