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jueves, 22 de mayo de 2014

10.000 km de amor irresistiblemente real

Suelo renegar bastante del género pastel. Es más, huyo de toda película que suelte el típico tufillo a dramón con ingentes cantidades de amor.  Como siempre, sin generalizar. Porque obras maestras  con amor, haberlas, haylas. Haneke, sin ir más lejos, se marcó su propio y tremendo Amor el año pasado. Tim Burton nos hizo amar Big Fish y superar el color negro. Your Song comenzó a sonar de un modo diferente desde que Nicole Kidman y Ewan McGregor la interpretaran en Moulin Rouge.

Como muchos otros, estos son ejemplos de grandes historias de amor desde las perspectivas de grandes directores de cine. Grandes historias de amor desde la ficción y envueltas en el mágico halo del cine. Sin embargo, en el género romántico es muy fácil caer en el tópico y alejarse de la realidad que se esconde detrás del amor. En su sentido más amplio. 

10.000 km es ante todo, una historia de amor real. Tenía especial interés en ella tras haberse coronado en el pasado Festival de Málaga, emocionando a la crítica. Y de qué manera llega a emocionar... Emociona porque el director, Carlos Marqués-Marcet consigue que nos creamos de verdad a la pareja de protagonistas (y único elenco de la película) y que vivamos junto a ellos la evolución de una relación marcada por la distancia

Sergi (David Verdaguer) y Álex (Natalia Tena), dan un paso adelante en su relación y deciden tener un bebé. Éste es el punto inicial del argumento de 10.000 km, que arranca con un plano secuencia de unos 20 minutos y una exquisita coreografía muy teatral que destila realismo y una intensa química entre ésta pareja de treintañeros residentes en Barcelona. 

10.000 km es la distancia que separa Barcelona y Los Ángeles. Un océano que se interpone en sus planes en el momento en el que Álex decide emigrar a Estados Unidos, motivada por una apetitosa residencia con todos los gastos pagados durante un año. Y hasta aquí puedo leer...

Trailer 10.000 km. Carlos Marqués-Marcet. Estreno 16 de mayo

Os escribía al principio que 10.000 km era ante todo una historia real. Y que emocionaba. Lo es porque refleja la realidad de muchas parejas de la actualidad. La realidad amorosa marcada por Whatsapp, la videoconferencia o el enganche al móvil en contextos en los que no te queda más remedio que estar enganchado a la tecnología. Aunque a veces, no tengas absolutamente nada que decirle a tu contrario. 

Es real porque nos enseña la evolución y el desgaste. Porque también muestra esos errores, losientos tequieros dichos a tiempo y obviados a destiempo. Y porque no se queda con una versión de la historia. Las escenas se dividen siempre en dos pantallas, en dos personas que se topan con un conflicto. Una frente a otra. Con una ordenador de por medio. Y haciendo que el espectador entienda y se vea reflejado en ambas pantallas. 

Sergi y Álex son una pareja que comienza haciendo el amor. La película es un círculo irresistible que acabará en el mismo punto en el que ha comenzado. Pero con matices, cambios y siguiendo el curso de lo que en, ciertas ocasiones supone el amor mezclado con el cómo, el cuándo y el dónde

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