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jueves, 28 de agosto de 2014

Algo precioso

Llevaba algo más de un mes sin pasarme por este pequeño espacio de mi mundo y creo que ya va siendo hora de volver a la carga y de seguir dando un poco la tabarra con mis cositas... He de decir que ha sido un tiempo intenso, relajado y plagado de emociones y aventuras. Voy a enmarcar este verano de 2014 en mi espacio de recuerdos, para que no se borre nunca. No quiero que se borre por muchas razones. Por el paraíso que he podido conocer, por los planes que estoy amasando para esta próxima temporada, por lo mucho que he vivido y por esos seres realmente maravillosos que siempre me acompañan: mis amigos. 

Por todo, no encuentro mejor manera de volver al blog, que con otro capítulo de Mis cosillas, en el que os dejo un texto que escribí y leí para dos personas absolutamente imprescindibles en mi vida

Después de tan magnífica presentación y antes de que nos pongamos a llorar, quiero deciros algo que para mí es la base y lo fundamental para que hoy estemos aquí, oficiando vuestro enlace y celebrando algo tan bonito, tan mágico y tan especial.
Siempre nos decís que tenéis los mejores amigos del mundo y lo afortunados que sois por tenernos a vuestro lado. Pero quien siembra, siempre acaba recogiendo sus buenos frutos. Y quiero que sepáis que todo lo que hacemos y todo lo que seguiremos haciendo en un futuro, es una consecuencia más de lo especiales que sois para nosotros. Y de lo increíblemente mágico, real y sincero que nos une. No lo olvidéis nunca.

Las grandes historias siempre tienen un comienzo. Quiero deciros que me siento tremendamente feliz por poder sentirme parte de vuestra historia y también de vuestro comienzo. De las miradas y suposiciones. De las dudas iniciales. De las respuestas. De los secretos. De la confianza. De ser testigo en primera persona, siete años atrás, de conocernos a la vez e iniciar algo precioso e irrepetible: nuestra amistad y vuestro noviazgo.

No puedo hablar por separado de cada uno de vosotros, porque sois un equipo y vivís y actuáis como tal. Y, ¿sabéis lo mejor? No dejáis de empeñaros en mantener al equipo unido, siempre constantes. Partido a partido. A través de encuentros, visitas, detalles, llamadas o viajes. Porque si pasa una semana en la que no hablamos, siento la necesidad de saber cómo estáis. Por hacerme ver que a vosotros os pasa lo mismo.
 
Dice Punset que la relación de un cerebro con otro resulta esencial para sobrevivir. Si echo la vista atrás, podría recordaros más de una ocasión en la que vuestro apoyo y generosidad han jugado un papel esencial en nosotros.

Sois exigentes y eso hace que seáis capaces que sacar lo mejor de mí. Me habéis enseñado que la amistad siempre puede ir más allá. Aunque la tendencia sea el dejar que se estanque en la rutina y en el egoísmo. Porque, además de lo divertido, de lo cotidiano y lo fácil, siempre vais más allá. Por tender la mano en los momentos menos bonitos, por las visitas que no se piden, por la sinceridad en las palabras que os sale decir. Por confiar de manera ciega y por empeñaros en creer en mí.

Por despedir cada mensaje con ese “te queremos, amiga”. Por no dejar que esto se me olvide nunca.

Lope de Vega dejó escrito aquello de que la amistad es el mayor bien humano; Hoy, en estos tiempos en los que todo se mide a través de un curriculum, puedo decir que vosotros sois mi mayor experiencia y mi mayor éxito.

Os quiero.

A Isra y Elena, Elena e Isra, en el día de su boda

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