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jueves, 30 de octubre de 2014

Coherence o cómo hacer una película de ciencia ficción sin efectos especiales

Coherence (James Ward Byrkit) es el ejemplo claro de cómo una película con un presupuesto y pretensiones modestas, puede tornarse en una gran cinta, a la altura de otros títulos más grandes, más pretenciosos y con más nombre. ¿El secreto? Un guión inteligente, hábil, dinámico y brillantemente bien escrito que consigue que la ciencia ficción llegue a la pantalla sin apenas necesitar efectos especiales

La descubrí revisando títulos para ver en esta pasada Fiesta del Cine, no era demasiado larga como para experimentar sin haber investigado antes sobre ella, y me metí al cine, os confieso, totalmente a ciegas. Cuando te aventuras a hacer este tipo de cosas, puede pasar que salgas maravillado de la sala, o que por el contrario, salgas asqueado. Esto es así y pasa si experimentas con películas, con obras de teatro o con cualquier espectáculo en general.

Pues bien, Coherence no sólo me sorprendió gratamente por su estructura, guión y ritmo, sino que me hizo pensar e ir más allá. Coherence podría guardar cierta similitud (salvando las distancias) con Origen (Christopher Nolan), en cuanto a la introducción de los universos paralelos, la metafísica y las realidades interestelares que escapan a nuestro conocimiento. Pero lo que desde luego provoca es que el espectador despierte, se active y piense, para conseguir dilucidar qué es aquello que realmente está pasando entre este grupo de amigos.

Ocho amigos se reúnen para cenar una noche en la que un cometa se aproxima a la superficie de la Tierra. Tras una conversación sobre los fenómenos que se produjeron en Finlandia en 1923, fecha en la que se produjo algo similar, este grupo de amigos comienza a vivir una serie de situaciones un tanto extrañas: los móviles no funcionan, la luz se va, Internet deja de funcionar y el caos y la incoherencia entre ellos, comienzan a reinar en el ambiente. 

El inicio de la película bien puede llevarnos a imaginar que estamos ante un escenario e historia de terror. Sin embargo, según avanza su metraje nos damos cuenta de que no es terror lo que tenemos ante nuestros ojos. Un giro inesperado es el que nos traslada hacia otro género, hacia la ciencia ficción.


No quiero alargarme más en este post, porque lo realmente interesante en él, es animaros a que veáis Coherence (los amantes del género me lo agradeceréis...). Sin embargo, sí que quiero terminarlo con la paradoja del gato de Schrödinger, principio sobre el que se apoya la película. 

Schrödinger plantea una caja cerrada y opaca que contiene un gato en su interior, una botella de gas venenoso y un dispositivo que contiene una partícula radiactiva con una probabilidad del 50% de desintegrarse. De esta manera, si la partícula se desintegra, el veneno se libera y el gato muere. La física nos dice que existe una probabilidad del 50% de que el dispositivo se haya activado y el gato esté muerto, y la misma probabilidad de que el dispositivo no se haya activado y el gato esté vivo. Sin embargo, según los principios de la mecánica cuántica, lo correcto será el resultado de la superposición de los estados "vivo" y "muerto". Una vez se abra la caja para comprobar el estado del gato, éste estará vivo o muerto.

Interesante teoría que, una vez veáis Coherence tomará aún mucho más sentido. Hay que ver lo metafísica que me puedo poner a veces. Disculpadme... :)


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