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jueves, 16 de octubre de 2014

Dos torrentes de lluvia constante

Los dos señores que veis encima de estas líneas impresionan, ¿verdad? Cuando supe que Sergio Peris-Mencheta y Roberto Álamo iban a protagonizar la Lluvia Constante del dramaturgo estadounidense Keith Huff (partícipe de series como House of cards o Mad Men), me fui a verla sin pensarlo dos veces. Porque Lluvia Constante se estrenó en Broadway con otros dos grandes: Hugh Jackman y Daniel Craig. Y porque ver en escena un texto que ya se está calificando como uno de los mejores clásicos contemporáneos, de la mano de Peris-Mencheta y Roberto Álamo es, como dirían mis amigos modernos, un must :) 

Dirigida por David Serrano (guionista de El otro lado de la cama o Días de Fútbol), Lluvia Constante estará en los Teatros del Canal hasta el próximo 26 de octubre, aunque apuesto a que podremos disfrutarla mucho más. Y si no, tiempo al tiempo...

Os pongo en situación. Dos policías. Amigos de la infancia. Una serie de acontecimientos turbios. Una familia. Y una mujer. A priori puede parecer otro drama policiaco más, pero no es así. Ni mucho menos. Dani y Rodo nos cuentan una historia que les alejará para siempre. En primera persona y en ocasiones, metiéndose en la piel de otros personajes decisivos en el desarrollo de una trama con la infelicidad, la tortura y el desgarro como principales protagonistas. Con el público de la sala como único y principal juez a la hora de entender un relato en el que casi todos acaban perdiendo algo. 

Es precisamente la búsqueda del bienestar y de la felicidad de ambos, lo que les acercará y alejará ante el público. Desnudos en cuerpo y alma. Mojados. Empapados hasta los dientes. Derramando sangre, sudor y lágrimas. Peris-Mencheta y Álamo son, sin duda alguna, los actores más indicados para dar vida a estos dos perdedores a los que la vida les ha jugado unas cuantas malas pasadas. No titubean, no dan tregua. Consiguen que en la Sala Verde de los Teatros del Canal no se oiga ni el vuelo de una mísera mosca. El absoluto silencio ante lo que tenemos frente a nuestros ojos, ante un escenario minimalista que no entorpezca lo más mínimo las interpretaciones es de tal profundidad, tan marcado, que en más de una ocasión me sorprendí aguantando la respiración, con tal de no emitir el más mínimo ruido. 

Siempre es un lujo ver un teatro tan intenso, tan analítico con sus protagonistas y tan sencillo y humano al mismo tiempo. Pero que además veamos un teatro lleno y en pie ante dos torrentes de interpretación, energía y empatía es, sin lugar a dudas, uno de los mejores placeres del alma. 

4 comentarios :

  1. La veré enero y estoy deseando porque como bien dices, ver buen teatro es uno de los mayores placeres de la vida.

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  2. La cartelera de Madrid es tan inmensa que en bastantes ocasiones se nos "escapan" títulos como éste. No conocía esta obra y tu crítica me ha empujado a querer verla en cuanto pueda!
    Un saludo.

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  3. Te va a encantar! Gracias por el comentario.
    Un abrazo

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