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domingo, 26 de octubre de 2014

Magical Girl, la originalidad de la desesperación, el desequilibrio y el tormento

Pedro Almodóvar ha asegurado que el debut de Carlos Vermut ha sido el más importante del cine español en lo que va de siglo. No le quito razón. A priori puedo decir que me cuesta describir con palabras la mezcla de sensaciones y estímulos con los que salí del cine tras ver Magical GirlConcha de Oro 2014 a la mejor película del Festival de Cine de San Sebastián. Veremos si soy capaz...

Alicia (Lucía Pollán) es una niña de 12 años que está enferma y sueña con tener el vestido de la serie japonesa Magical Girl. Su padre, Luis (Luis Bermejo), no piensa en más que hacer todo lo que esté en su mano por conseguir ese vestido. Por casualidad conoce a Bárbara (Bárbara Lennie), una mujer cuanto menos inquietante que "le ayudará" a conseguir el dinero que necesita para el vestido. Damián (José Sacristán), profesor retirado y atormentado, cierra este triángulo truculento en el que el chantaje, la lucha, la falta de escrúpulos y el desequilibrio fluctúan ante los ojos de un espectador que se va enganchando a la historia in crescendo, para no soltarla hasta el último de sus fotogramas.  

La originalidad de la película y una sorprendente mezcla entre lo turbio, el drama y lo cotidiano del ser humano, junto a un constante debate sobre lo racional y lo emocional de sus personajes, son los ejes de una historia que engancha, que genera una empatía a veces incomprensible y que acongoja hasta límites insospechados. 

Mundo, Demonio y Carne son las tres metáforas aplicadas a Luis, Bárbara y Damián. Personajes increíblemente bien explorados gracias a secuencias que expresan todo sin necesidad de enseñar o hablar en exceso, a través de una fotografía sobria, realista y fría. Bermejo, Lennie y Sacristán están soberbios, sublimes. Cada uno en su papel, con su rol y con su misión. El padre es desesperación. La mujer es desequilibrio. El profesortormento. Y todos son magia. Una magia deliciosa y angustiosa a partes iguales. Pero al fin y al cabo, magia.

Magical Girl es de esas películas que saboreas y digieres poco a poco, de esas que disfrutas tanto, que son capaces de sacar lo peor de tu ser, si hay algo que enturbia su clímax. Escribo esto porque la vi con el típico cansino detrás de mi asiento, que no dejaba de sorberse los mocos de forma muy desagradable durante sus dos horas de proyección (verídico, no exagero). Conste que todos podemos ir al cine con un resfriado, pero hay ciertos hábitos que también podemos evitar... 

No quiero terminar este post sin mencionar el inmenso trabajo de José Sacristán, decisivo en la resolución de la cinta, repleto de giros y con la elegancia habitual a la que nos tiene acostumbrados el maestro. 

Vermut ha conseguido que una parte del público se enamore profundamente de esta historia de vidas cruzadas. La otra parte puede que no se enamore tanto, pero lo que desde luego no os producirá Magical Girl es indiferencia. De ninguna manera.

Y recordad, podéis ver Magical Girl y muchos otros títulos a partir de mañana y hasta el miércoles, en la Fiesta del Cine


2 comentarios :

  1. Es una faena cuando te toca cerca una persona que te "saca" de la película, porque como decía el gran Alberto Closas "Al teatro hay que venir tosido de casa". Lo mismo es aplicable al cine, claro.

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    1. No te cuento la guerrita que me dio el susodicho... Deberían poner carteles en los cines que dijeran: "Por favor, traigan los mocos sorbidos de casa" XD

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