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domingo, 16 de noviembre de 2014

El trailer de Grey y las memorias de una pulga


El segundo trailer (y definitivo) del fenómeno erótico festivo de los últimos tiempos, la esperada película sobre la trilogía 50 Sombras de Grey, se acaba de estrenar y ya lo está petando en las redes. Nunca mejor dicho. Perdón... Las peripecias eróticas barra emocionales entre Christian Grey y Anastasia Steele, ya han vendido más de 31 millones de copias en todo el mundo y su autora, la británica E. L. James, ya forma parte de la lista de personas más influyentes del mundo según la revista Time. El viernes llegó el trailer y el próximo 13 de febrero de 2015 lo hará el ansiado estreno de la película. Los que celebréis el próximo San Valentín, ya contáis con regalito. Larga vida al Marketing. Con Jamie Dornan y Dakota Johnson. Morbo asegurado.

La intención de este post no es analizar el fenómeno Grey, el trailer de la película o a sus protagonistas. Cada vez que oigo hablar de estos libros y la variedad de opiniones que suscitan en el público (desde el amor incondicional por Christian Grey, hasta la intención de denunciarle por maltratador), me viene a la memoria el recuerdo de la lectura de un libro que, desde mi punto de vista, bien podría arrebatarle el reinado erótico a Grey.

Se trata de Autobiografía de una pulga (también conocido como Memorias de una pulga), un texto anónimo publicado por primera vez en Gran Bretaña en 1881, traducido al francés en 1890 y al español un siglo más tarde. No soy muy fan de la literatura erótica, pero mi amiga Isa, experta en educación sexual y mejor persona, tuvo que analizarlo hace tiempo y nos lo recomendó encarecidamente.

Lo curioso de este libro es que la historia está narrada desde el punto de vista de una pulga que pasa sus días afincada en la pierna de Bella, una jovencita inocente de la era victoriana del XIX. Junto a la pulga, seremos testigos de las primeras experiencias sexuales de Bella y de la evolución que experimenta en su erotismo a raíz de una serie de acontecimientos que no os voy a revelar porque no quiero caer en el spoiler y porque prefiero que seáis vosotros y vosotras quienes los descubráis.

50 sombras de Grey es una trilogía comercial que explota todos los clichés habidos y por haber, con una narrativa simple que no persigue otro objetivo más que el de entretener y vender. Retomando la ristra de opiniones que ha generado, sólo puedo apuntar que quien la lee, ya sabe a lo que se atiene de antemano. Sin embargo, si nos apartamos del ámbito más comercial, creo que novelas como Autobiografía de una pulga pretenden ir muchísimo más allá. Su contenido está basado en el erotismo, pero también en la crítica y en la moraleja final sobre esa delgada línea que separa el sexo de la perversión. El placer sano versus la enfermiza adicción.

Siempre recomiendo la pulga como una alternativa mucho más interesante y educativa cuando alguien me habla sobre Grey. Y siempre confieso que, mientras leía el libro, hace ya tiempo, y coincidía que viajaba en metro, llegué incluso a tapar ciertas páginas por pura vergüenza de que el típico curioso de al lado se atreviera a echar un ojo a mi lectura. Es tal la diversidad de reacciones in crescendo que provoca en el lector, que acabas por escandalizarte con ciertos pasajes. Verídico.

No pretendo criticar al señor Grey ni provocar que su séquito de admiradores arremeta contra este post. Lo que sí pretendo es intentar ir más allá y resaltar joyitas no tan comerciales pero que son, definitivamente, obras obligatorias para entender determinados géneros y, en este caso, para aprender un poquito más sobre sexualidad.


A la preciosa Isa.

1 comentario :

  1. Yo e leído memorias de una pulga y me parece mas erótica q 50 sombras...

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