.status-msg-wrap {visibility:hidden;display:none;}

domingo, 11 de enero de 2015

El vestido negro de Audrey Hepburn en la exposición de Givenchy

Hace tiempo tuve un sueño en el que me cruzaba con ella en algún café de cualquier ciudad, nos sentábamos en una mesa para dos y pasábamos la tarde juntas. Yo le preguntaba todo lo que se me venía a la mente. Ella, encantadora, me respondía sin cualquier tipo de tapujo, pero con una melancolía constante en sus enormes ojos negros. 

Más allá de lo que todos conocemos, de sus películas y de su incuestionable elegancia y facilidad para crear tendencia, Audrey Hepburn fue una mujer increíblemente sencilla, totalmente respetuosa con su intimidad y marcada por una serie de heridas que nunca llegarían a cicatrizar. Una estrella de Hollywood que prefirió ser madre. Un icono del glamour cuya prioridad fue crear esa familia que nunca tuvo. Una actriz de Óscar que sólo encontraría el amor verdadero en sus películas.

Parte del interés en que me acercara al Thyssen para visitar la Exposición de Givenchy (hasta el 18 de enero en Madrid) me lo provocaba el saber que estaría a muy pocos centímetros del mítico vestido negro que el modisto diseñó para Audrey en Desayuno con Diamantes.  


A finales de julio de 1952, Audrey visitó sin avisar el taller de Givenchy para elegir algunos modelos para su película Sabrina. El ayudante del modisto anunció que acababa de llegar la señorita Hepburn, y éste salió a recibirla creyendo que se trababa de la gran Katherine Hepburn. Me encontré frente a una joven vestida como un gondolero. me quedé petrificado. Pero me resultó todavía más sorprendente que me pidiera que creara su vestuario para su siguiente película, Sabrina. Entonces estaba demasiado ocupado para hacerlo. Pero su encanto me ganó. Desde aquel primer encuentro, Givenchy y Audrey crearían juntos un estilo legendario que la convertiría en un icono de la moda. 

 

El vestido negro que la actriz lució en su película más famosa, Desayuno con Diamantes, lanzaría a Givenchy a la fama en Estados Unidos y a partir de ese momento, la imagen de Audrey cambiaría para siempre, llegando a afirmar que sólo con su ropa, se sentía ella misma, protegida y segura.

Cuando a Givenchy los periodistas le preguntaban si se sentía orgulloso de haber creado el "estilo Hepburn", él lo negaba de forma educada. No se cansaba de repetir que Audrey era su musa, pero que era ella quien había creado su propio estilo. Audrey era una persona muy rigurosa y una gran profesional. Nunca llegaba tarde y nunca cogía rabietas. Al revés que muchas de sus ilustres colegas, no se comportaba como una estrella mimada. Sabía perfectamente cómo moldear su imagen fuerte e independiente. Tenía todo: encanto, glamour y una elegancia sobria. Audrey resplandecía igual con un vestido de fiesta como con unas mallas de baile. Su personalidad era más fuerte que su propio vestido.

Audrey Hepburn y Givenchy dando un paseo por el Sena

Audrey Hepburn y Givenchy compartirían cuarenta años de complicidad y de sincera amistad. Poco antes de su muerte, cuando quiso ser trasladada a su Suiza natal, Givenchy fleta un jet privado y lo llena de flores para hacerle más llevadero el viaje desde California hasta Suiza. A ella, que nunca había derrochado, que se negaba a viajar en primera, aquel gesto de su incondicional amigo la conmovió. Aunque apenas podía hablar al llamarle para darle las gracias, le susurró, Oh Hubert... je suis touchée. Givenchy le respondió: tú has sido lo más importante de mi vida

Hoy os voy a recomendar el libro Divas Rebeldes, (Cristina Morató, 2011), obra que hace un recorrido por las vidas de Audrey Hepburn, Eva Perón, Maria Callas, Coco Chanel, Wallis Simpson, Barbara Hutton y Jackie Kennedy. De él he extraído la mayoría de información que os he contado en este post. Si queréis conocer la otra cara de estas excepcionales mujeres, este es vuestro libro. A mí me enamoró desde la primera página. 

Y por supuesto, no dejéis de ir a la exposición sobre Givenchy, que estará en el Thyssen hasta el próximo domingo 18 de enero. Amantes del cine (y de la moda), me lo vais a agradecer... 

Feliz domingo. 

No hay comentarios :

Publicar un comentario