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domingo, 22 de febrero de 2015

Oscars 2015: Birdman, mi favorita

Birdman es ese pajarraco, mezcla de superhéroe y Pepito Grillo siniestro, con el que Iñárritu compite esta noche por conseguir el ansiado Oscar a la mejor película del año. Dos horas de plano secuencia sobre la bajada a los infiernos de un actor venido a menos que lucha contra el mundo y contra sí mismo por renacer y desligarse de su pasado célebre como súper pájaro. Sátira que podría referirse a muchas estrellas del celuloide y que proyecta en Michael Keaton esa realidad paralela que se cierne sobre los personajes que engullen a los actores y sobre sus paranoias, conflictos, miedos y cenizas del pasado.

Vistas todas las nominadas de este año (Birdman, Boyhood, The Imitation Game, Wiplash, Selma, La Teoría del Todo, El Francotirador y Gran Hotel Budapest), creo que me quedo con Birdman como mi favorita a mejor película. Por muchos motivos. El primero es mi completa adoración por el cine de Iñárritu; multicultural, preciso, intenso, desgarrador, poético y técnico. 

Imagen: Daniel Bergeron (Corbis/Outline)

Hace unos días leía en El País, "Fórmula Iñárritu", una maravillosa entrevista al cineasta, desde la óptica de Jan Martínez Ahrens, corresponsal del diario en el DF. El mexicano es un tipo peculiar. Comenzó su aventura a bordo de un buque, el Toluca, en el que le daban comida y transporte a cambio de fregar el suelo y engrasar las máquinas. Desde el Toluca recorrió el Misisipi, llegó a Barcelona, Bilbao y hasta vendimió en Toledo. Sin duda estos inicios marcarían mucho el aspecto global y multicultural que ha impregnado su cine. Cuate de Cuarón y del Toro, comenzaría a estudiar Comunicación tras su periplo europeo y de ahí, su carrera comenzaría a tirar por los senderos del cine. Amores Perros, 21 gramos, Babel y Biutiful son sus películas previas a Birdman. Parte de mi olimpo particular de tesoros. Sólo con mencionarlas en este post, me entran ganas de volver a verlas. 

Iñárritu cuenta que Birdman es consecuencia de su crisis de los 50. De esa voz interior que hace que nos enfrentemos a nuestro pasado, a nuestra familia y a nosotros mismos. A quiénes somos y al significado que adquieren nuestras vidas. Birdman somos todos. 

Birdman es una película compleja. En forma y fondo. Pero a la vez, increíblemente entretenida. Un fantástico plano secuencia bien elegido y ejecutado para una cinta en la que la teatralidad era imprescindible. Y precisamente, otro de los motivos para que sea mi favorita es sin duda, su metarrealidad con el teatro. El casting, los ensayos, los actores, la dirección, las dudas, los imprevistos, el miedo a la crítica y en definitiva, los entresijos tras la creación de una obra de teatro. Un espectáculo que supone el regreso del infierno. La demostración de la profesionalidad. El conflicto sentimental. Y el abandono del pájaro.

El final de Bidman es otro de los aspectos más controvertidos de la película. Un final abierto para que, según el propio Iñárritu, cada cual piense lo que quiera. No creo que sea lo más importante, también os lo digo. El resto de cinta ya tiene bastante peso como para sostener su carga dramática sin demasiado problema. Pero sí que tengo mis propias teorías, al igual que vosotros, imagino. 

Esta noche, Iñárritu se enfrenta a otro final. El de la carrera hacia el Oscar. Una competición que está viviendo con distancia para no volverse loco. Suerte al pájaro. ¡Y que viva México, cabrones!

2 comentarios :

  1. Tu pasión por el mundo del cine se contagia. Enhorabuena! Te espero en El Séptimo Sentido y donde usted guste, amiga. Un besazo

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  2. Me encanta que esa pasión se note y os la acabe contagiando. Es lo que pretendo y no sabes lo feliz que me hace. Seguimos en las ondas. Qué gustazo compartirlas contigo, amiga. Besos mil

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