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sábado, 18 de abril de 2015

El documental más auténtico sobre Kurt Cobain

Nirvana es una de las primeras bandas ancladas en mi memoria y subconsciente. Mi hermano los escuchaba a todo trapo en casa y mi oído curioso acabó trasladando un gusto hacia la banda poco habitual en una niña de apenas diez años. El pasado lunes, veinte años después, estaba sentada viendo en los Cines Ideal y antes de su estreno oficial en España (que será el próximo jueves 23 de abril) el documental oficial y para mí, definitivo, sobre la vida del líder de Nirvana: Cobain: Montage of Heck. Un regalo a los fans de la banda y del grunge, de la mano del director americano Brett Morgen, que también nos acompañó en la premier y que charló con nosotros al finalizar el documental. Producido por HBO DocumentariesUniversal Pictures y la propia Frances Bean Cobain, este documental supone la biografía definitiva del desaparecido líder de Nirvana. 

Soy una privilegiada por haber tenido la inmensa suerte de disfrutar de una auténtica maravilla de documental sobre un mito que forma parte de la banda sonora de mi vida y sobre todo, por poder escribir sobre ello. Pero a la vez, en este post lo soy aún más por contar con la participación de Covandonga del Peso, periodista, amiga y una de mis melómanas favoritas. No podía escribirlo sin su punto de vista, así que aquí vamos a escupir nuestras impresiones sobre el documental al ritmo del Smells like teen spirit. 

Kurt Cobain es un mito en la Historia de la Música. Nirvana fue la voz de la Generación X. Una voz que ha vendido más de 95 millones de copias en todo el mundo con tan sólo cuatro álbumes. Un genio atormentado que jamás supo sobrellevar la fama ni su adicción a la heroína. Conocíamos al mito y todo sobre lo que se ha escrito sobre su figura. Al que seguro que la mayoría no conocerá es al hombre, al niño adorable que nunca superó la separación de sus padres. Al joven que quería triunfar, pero no ser famoso. Al hombre obsesionado por formar esa familia unida que no pudo disfrutar. Al padre de Frances, al marido de Courtney y al amigo de Krist. Brett Morgen pretende presentar al icono americano al desnudo y desde su más profunda honestidad en un documental muy lejano al género que solemos ver. Porque Cobain: Montage of Heck no es un documental al uso. Es una película sobre Kurt Cobain que aglutina durante más de dos horas, todas y cada una de sus expresiones artísticas: sus dibujos, sus diarios y sus videos familiares caseros

Kurt Cobain Montage of Heck Trailer Oficial 2015

Quizás la manera más acertada de describir el documental es un viaje. Un viaje lleno de estímulos, de vivencias, de sentimientos y de música. El metraje es tan visual, tan auténtico y tan visceral, que consigue con nota que el espectador se meta de lleno en la cabeza de Kurt Cobain. En ese tormento y en esa personalidad tan impresionante desde fuera, pero tan vulnerable desde dentro. Me impactó saber que Cobain no toleraba bajo ningún concepto la humillación. Paradójico saber que el líder de Nirvana, ese que llenaba estadios y que se merendaba los escenarios, era una persona tímida con un miedo atroz al sufrimiento y a la crítica

A la hora de preparar un documental basado en semejante personaje, es necesaria una empatía y una elegancia considerables para no caer en el amarillismo y en la carnaza fácil. A pesar de mostrar material inédito familiar de Kurt Cobain y Courtney Love y de presenciar ciertas escenas rocambolescas de una familia atípica donde las haya, Brett Morgen funde historia, vida, realidad, brutalidad y visceralidad con tal elegancia, respeto y comprensión, que el resultado no puede ser más redondo. 

Cobain: Montage of Heck es una mirada desde Kurt al mundo que le ha observado tanto. Abundan los planos detalle de su rostro, sobre todo encima del escenario. Muy acertadas también son las recreaciones animadas de ciertos capítulos de su historia, que pretenden dar una nueva visión y explicación al más íntimo y verdadero Kurt. Sus reflexiones, animadas también a través de sus diarios, son para extraerlas y echarte una tarde entre cigarros y gin tonics, divagando sobre el existencialismo. Además, las declaraciones de sus padres, de Courtney Love y de Krist Novoselic constituyen la pieza que faltaba en ese rompecabezas llamado Cobain. 

Mi matrimonio con Donald Cobain, afirma Wendy O'Connor, tuvo que darse y tuvo sentido porque Kurt tenía que nacer. Cuando Kurt apareció con Nevermind me aterroricé. Espero que sepas lo que haces, le dijo, porque no estás preparado para esto.  

Ésta puede sonar a la típica frase dicha por una madre pesada a su hijo ante la toma de una decisión importante. Pero si explicamos que la madre es Wendy O’Connor, el hijo Kurt Cobain y el motivo que la inspiró, la publicación del disco Nevermind, la cosa cambia. Bastante.

Y es que gracias al documental, sabemos que Wendy sintió terror al escuchar por primera vez aquella maqueta. Una madre - americana, casada con Don Cobain en plena época acomodada de expansión de la cultura estadounidense - supo prever la dimensión del trabajo que la banda de su hijo estaba a punto sacar a la calle. Punk. Rock. Grunge. Y ella lo captó. Y captó también que a su hijo, una persona extraordinariamente creativa y sensible, el éxito le podía devorar. A decir verdad, no era para menos.

Porque en Cobain, Montage of Heck, Morgen quita la tapadera de la mente de Kurt para lanzarnos dentro. Ahí, en ese pozo de desesperada vitalidad inconformista. Contradictoria. Angustiosa. Visceral. De ese agujero en el que Morgen nos introduce, salimos comprendiendo por qué Cobain cantaba con esa rabia desgarradamente ronca. Y aunque a algunos quizás les sorprenda, hasta nos acordamos de aquello que dijo una vez la cantaora jerezana Anica la Piriñaca a Caballero Bonald: “Cuando canto a gusto, me sabe la boca a sangre”.

Versión a cuerda de Smells Like Teen Spirit. The String Quartet. BSO Cobain Montage of Heck

A clavos y uñas, más bien, dijo Dave Grohl, batería del grupo, que le sonaba la voz a su compañero Kurt. Y gracias a ese “llegar al límite de su energía” mientras cantaba, Cobain consiguió hipnotizar a toda una generación, que encontró en las canciones de Nirvana el perfecto medio de expresión que andaba buscando. Un impacto rotundo. Una inyección de contenida intensidad que explota destrozando los diques a su paso. Esa fue la vida de Cobain, y así lo consiguió transmitir en temas tan míticos como Smells like teen spirit, sin el cual la música actual no tendría el mismo sentido.

Por todo eso, este documental ya se ha hecho imprescindible para poder comprender mejor la figura de Cobain, así como el lugar que Nirvana ocupa en la Historia de la Música. Ahora, en estos momentos, estarán naciendo miles de niños que quizás dentro de unos años lleguen a conectar, igual que nosotros lo hicimos en su momento, con la dolida languidez de Something in the way o con las dudas que fluyen en Where did you sleep last night. Pero para ver reflejado en ese peculiar tono de voz el divorcio de unos padres, la desoladora adolescencia, los demonios internos, el pavor a ser humillado y la constante sensibilidad a flor de piel, nada mejor que este documental que va a dar mucho que hablar de aquí a un año.



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