.status-msg-wrap {visibility:hidden;display:none;}

lunes, 6 de febrero de 2017

Para los que no vieron los Goya

Imagen: Twitter Raúl Arévalo


Qué felicidad, qué resaca emocional, qué agradecido a todo y a todos! Y cómo me gusta esta foto! Gracias J, amigo mío! 

Con este mensaje agradecía el actor y ahora director Raúl Arévalo en su cuenta de Twitter, la triunfante noche de sábado que protagonizó gracias a su ya galardonada película Tarde para la ira. Cuatro Premios Goya se llevó la cinta del madrileño: mejor película, mejor guión original, mejor dirección novel para Raúl Arévalo y mejor actor de reparto para Manolo Solo. Por su parte, y para completar el abrazo, J Bayona, les llevó a los dinosaurios nueve cabezones. Todos ellos esperadísimos. Un monstruo viene a verme no tenía rival técnico. Muy emocionado, con los ojillos vidriosos y hasta aceptando tomarse una tila en directo, Jota se llevó también el Goya a la mejor dirección. El nuevo Daniel Guzmán, decía Twitter. Jota es mucho Jota. Siempre va más allá.

Hasta aquí todo bien. Sin embargo, tengo que discrepar en un par de categorías que me dejaron bastante patidifusa. Conste que lo que voy a escribir a continuación ha de leerse sin acritud. Son únicamente y exclusivamente opiniones. Humildes, además.

Carlos Santos (Dios bendiga siempre a Povedilla) y Anna Castillo se alzaron como mejor actor de reparto y mejor actriz revelación por El hombre de las mil caras y El olivo respectivamente. Qué preciosidad de película, por cierto. No puedo estar más de acuerdo. Lo que no puedo entender es el doblete a mejor actriz y mejor actriz de reparto para Emma Suárez. Insisto, no voy a poner en tela de juicio su calidad como actriz, porque no tendría fundamento para hacerlo. Ni tampoco voy a discrepar en el premio a mejor actriz de reparto por La próxima piel. Pero no creo que Julieta sea la mejor interpretación del año. Por varias razones.





Julieta es una mujer que sufre terriblemente. Es un papel duro, exigente, meticuloso. Pero es compartido con otra actriz (Adriana Ugarte, maravillosa) y no me llegó al alma, no me la arrancó. Julieta competía con Rosa, una prostituta encarnada por Carmen Machi que sí que provocó que me dejara el alma en la sala. Quizá sea el momento, el estado de ánimo o la predisposición, pero yo apostaba claramente por Carmen Machi y en segundo lugar por esa Bárbara Lennie haciendo gala a su nombre en la generacional María y los demás.

Tampoco entiendo que Antonio de la Torre no se llevara el Goya a mejor actor. Sí, siempre está nominado. Sí, es el actor que más trabaja en este país. Sí, le adoro. Roberto Álamo lo borda en Que Dios nos perdone. También. Pero la ira y la venganza se apellidaban este año De la Torre. Así son las cosas. 

Podremos estar más o menos de acuerdo en los premios. Nos podrá gustar más o menos la Gala de los Goya. Este año bastante más aburrida y lenta, por cierto. Y no por culpa de Dani Rovira, ojo. De lo que no cabe duda es de que tenemos talento en este país. Y mucho. Que nos empeñemos en apedrearlo y en lanzarlo por la borda a la más mínima, sin escrúpulos y sin justificación, eso ya es harina de otro costal. No quiero mencionar a los que se jactaron de no ver gala de los Goya y de crear ese movimiento para boicotearla. Sí quiero mencionar que el gobierno ha recibido 28 millones de euros más (en concepto de IVA) de lo que ha invertido en cine en 2016. Y que para levantar Tarde para la ira, la productora de Raúl Arévalo, Beatriz Bodegas, tuvo que hipotecarse hasta las cejas. Aún no ha visto un duro.

A todos aquellos y aquellas que critican el cine español, que se quejan de sus subvenciones y que lo acusan de tener mala calidad, les invito abiertamente a que vean cualquiera de las películas nominadas este año. Apuesto a que ni se han molestado. A todos ellos que critican el cine español y que no vieron la Gala, les invito a ver a Dani Rovira en 100 metros, película basada en la experiencia de Ramón Arroyo, el triatleta con esclerosis múltiple que consiguió superar una Iron Man

Os cuento también que en la Sala Berlanga, hasta el 22 de febrero podréis ver en Madrid todas las películas nominadas y premiadas a los premios Goya por 3 euros cada una. Si os tomáis la molestia, quizás descubráis un poquito más de encanto en el cine español. 

Ya después, opinamos todos. 



No hay comentarios :

Publicar un comentario