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martes, 28 de marzo de 2017

El bar: el mejor Álex de la Iglesia de los últimos años


El sábado fui a ver El Bar. Me he pasado todo el fin de semana recomendando ir a verla. Y escuchando como respuesta todo el rato lo mismo: las últimas películas de Álex de la Iglesia son bodrios (por escribir un calificativo elegante y no hiriente). De acuerdo hasta cierto punto, (Las brujas de Zugarramurdi me gustó) pero creo que El Bar ha recuperado la esencia visceral, macarra y poderosa del Álex de la Iglesia de los primeros años, el más idolatrado y valorado. A diferencia de los últimos títulos, trepidantes en su arranque y flojitos en sus resoluciones, El Bar mantiene la tensión, el ritmo y el thriller hasta el final de la cinta. Un final digno del mejor De la Iglesia de los últimos años. Redondo por fin.

Un bar de la plaza de los Mostenses. Madrid. Localización más que conocida por el espectador. Una pija, un hipster, un vagabundo, una ludópata, un señor trajeado y otro cabreado. Camarero y dueña del bar mediante. Parece un chiste. Y podría serlo si no fuera porque a estos personajes no les queda otra que quedarse encerrados en El Bar tras ver por su puerta de cristal cómo uno de ellos sale a la calle y se lleva un balazo en la cabeza. Un segundo sale a socorrerle y otra bala le atraviesa de igual forma el cráneo. El resto se ve atrapado, sus teléfonos han perdido la cobertura, los cadáveres que acaban de caer al suelo desaparecen de repente y el miedo hace su aparición estelar. Es el personaje más poderoso de la cinta.

Blanca Suárez, Mario Casas, Jamie Ordóñez, Carmen Machi, Joaquín Climent, Terele Pávez, Secun de la Rosa y Alejandro Awada. Un reparto coral, que dicen los expertos. Yo diría que es un reparto en lo más alto, exprimido al máximo y en un absoluto estado de gracia. Están todos sencillamente maravillosos. También os diré que precisamente por el reparto con el que cuenta, quién se espere una comedia o algo ligero, que no vaya a ver la película.

Según cuentan los propios actores, el rodaje fue ya de por sí, bastante angustioso y duro. Cualquiera que trabaje con Álex de la Iglesia así lo afirmará de forma rotunda. Les exige muchísimo, pero también les devuelve muchísimo. Saca lo mejor de ellos. Y no tiene que ser mentira. Mario Casas está soberbio. Últimamente estoy en terapia de eliminación de prejuicios, me los estoy teniendo que tragar todos, uno tras otro. En El bar vemos a un personaje que poco tiene que ver con lo que ha sido la mayor parte de su trayectoria. Un tipo alternativo, cobarde, que no se quita la camiseta al medio minuto y que explota un registro algo más oscuro y dramático del habitual. Blanca Suárez me dejó completamente dada la vuelta. Su personaje pasa de cero a cien y suda la camiseta como la que más. Literal, vaya si la suda. Con Jaime Ordóñez sólo puedo quitarme el sombrero y decir que ésta es una de las mejores interpretaciones que he visto en las últimas películas españolas. Maldito crack este Jaime, qué mal y qué bien nos lo hace pasar. Está claro que con Álex de la Iglesia no podemos dar nada por sentado. Vamos a sufrir con ellos y a estar en tensión durante la mayor parte de la película. Yo perdí la cuenta de las veces que cambié de postura en la butaca. Llegó un punto en el que no sabía ni cómo ponerme...    

El miedo, entona Nacho (Casas), saca lo peor de las personas. El miedo, replica Elena (Suárez), nos muestra tal y cómo somos en realidad. El bar es una película de las que llamo para digerir. Un viaje hacia los más bajos fondos del ser humano, hacia lo miserable, egoísta y cobarde que habita en nuestras almas cuando nos vemos amenazados por el miedo, lo desconocido y sacamos el instinto de supervivencia más animal. Habría que ver a todos y cada uno de los espectadores de El Bar o a los lectores de este blog reaccionar ante una situación límite. Límite de verdad, de las que nos sitúan entre sobrevivir o morir. Nos sorprenderíamos y angustiaríamos mucho más que viendo la película. Seguro.

Dice Álex de la Iglesia que los personajes de El Bar están inspirados en personas reales con las que se fue topando junto a su amigo y guionista Jorge Guerricaechevarría. Observaron y analizaron durante varios meses a la gente que entraba en El Palentino, (calle Pez, 8, en Madrid) mítico bar de Malasaña que regenta Dolores y en el que te puedes encontrar desde Esperanza Aguirre hasta Bono, de U2. La historia la tenían desde hace tiempo, pero el giro final que necesitaba no lo encontraron hasta poco antes de comenzar su rodaje. Lo que habrán visto las paredes de ese bar. Y de todos los bares de Madrid y del mundo, auténticos reclutadores de historias. Bares con piel de víctima y verdugo. Fieles testigos de lo que realmente sucede en las ciudades. Aunque algunos se empeñen en ocultarlo.


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