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sábado, 4 de marzo de 2017

Lion (Un camino a casa): la historia del niño indio que encontró a su familia gracias a Google Earth


Imagina que vuelves a tener cinco años. Estás con tu hermano mayor, que ese día cuida de ti y llegáis a una estación de tren. Tu hermano te deja sentado en un banco de la estación y te quedas dormido esperándole. Cuando despiertas, no está contigo. Le buscas por la estación pero no hay rastro de él. Gritas su nombre, lloras y te desesperas. Un tren entra en la estación y piensas que tu hermano estará allí, así que te metes en uno de los vagones. Le buscas, pero sigue sin aparecer. Te quedas dormido tras el cansancio de no parar de llorar y buscar. Despiertas aturdido, sigues estando sólo y el tren ha parado. Bajas del vagón y te topas con una maraña de gente y calles que son totalmente desconocidas para ti. Nadie te acompaña. Estás a más de 1.500 kilómetros de casa. Tienes 5 años.

Cuesta imaginar algo así porque no vivimos en India y no tenemos la necesidad de acompañar a nuestro hermano mayor a trabajar a una estación de tren por la noche con tan solo 5 años. Pero cuando el hambre aprieta, no queda otra. Y estas cosas pasan. Vaya si pasan. Esta es la trama principal de Lion (Un camino a casa)una película, sí, pero por desgracia basada en una historial real. Más de 80.000 niños se pierden en India cada año. Saroo Brierley fue uno de ellos.

La historia de Saroo inspiró a Garth Davis a dirigir una de las películas que este año han sido más infravaloradas durante la temporada de premios que acaba de culminar con los Oscar. Lion no se llevó nada y aunque es obvio que competía con grandes títulos, es una película que merece mucho más reconocimiento a todos los niveles. Alejada del melodrama al que podría apuntar, la vi sin muchas más expectativas que las de conocer la historia de ese niño indio que, tras perderse y ser adoptado por una familia australiana, emprendió la búsqueda de su familia biológica. 25 años después de que se perdiera, Saroo Brierley encontró a su madre gracias a Google Earth. La historia se las trae, desde luego.





Protagonizada por Dev Patel (Slumdog Millionaire), Rooney Mara, una más que sorprendente Nicole Kidman (protagonista de mi gif favorito) y Sunny Pawar (Saroo de niño), pequeño actor que nos tiene a todos más que enamorados,  Lion (Un camino a casa) se plantea como ese tipo de películas con un objetivo bonito que parte de una realidad bastante cruenta. Fiel a lo que realmente vivió Saroo, a lo que se enfrentó al perderse y al encontrarse en un nuevo hogar lleno de oportunidades, pero también instigador de un tormento constante, la película pone encima la mesa la terrible realidad de miles de niños indios junto con el contrapunto de uno de ellos. La historia de un niño entre cien mil que sí consiguió un final feliz.

Quiero destacar a Nicole Kidman porque creo que es otro de los puntos fuertes de la película. Interpretativos y emocionales. Sin caer en el spoiler, os diré que representa con nota a una de esas miles de mujeres en el mundo que deciden hacer algo que realmente sí que merece la pena. La madre adoptiva de Saroo le ofreció un hogar y una nueva vida llena de oportunidades que por supuesto no hubiera tenido en India, junto a su familia biológica. Kidman y Patel protagonizan una secuencia que me dejó barruntando un tiempo y que entenderéis perfectamente si veis la película. Una cuestión que retrata lo que para mí supondría ser y vivir como un ser humano que no conoce el egoísmo. En ninguna de sus formas.

Never give up, canta Sia en el tema principal de la banda sonora de Lion (Un camino a casa). A veces, las historias más duras, de forma inesperada acaban con final feliz. A veces los finales felices sólo suceden en las películas. Y muchas veces, los finales felices simplemente no existen. Nadie sabe qué final está por llegar, así que lo único que queda es aprender a no rendirse jamás.    

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