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lunes, 24 de abril de 2017

El final de Girls. ¿Por qué es necesario ver la serie?

Imagen: Mark Schäfer/HBO

Girls ha terminado. La serie que algunos califican como la voz de una generación emitía su último episodio hace unos días y los que hemos seguido las andanzas, venturas y desventuras de Hannah y sus amigas, nos hemos quedado un poquito más huérfanos. Comencé a ver Girls casi con la misma edad con la que Lena Dunham protagonizaba ya aquellos despropósitos de veinteañera en las exigentes y astutas pantallas de la HBO. Girls ha terminado dentro de los límites de mi rango de edad. Y puedo decir que es la serie que más se ajusta y mejor refleja la realidad de una chica normal que se enfrenta a la madurez. En terrenos profesional, personal y familiar. Con un realismo en ocasiones apabullante, que te atraviesa y te saca de tu vida en Invernalia. Tremendamente bien escrita. Girls es una serie necesaria porque Hannah, Marnie, Jessa y Shoshanna son un pedacito de cada una de nosotras. Reales y alejadas de los finales enlatados y propios de la televisión. Seguidores de la serie, no esperéis un final al uso. Lo que vais a encontrar es sencillamente, un final.

A aquellos insensatos que aún no sigan la serie les diré que es necesaria. Girls es una serie necesaria porque no trata de establecer ningún tratado sobre los millennials ni de responder a las preguntas que nos planteemos de los veinte a los treinta. Lo que hace Girls es retratar a esos jóvenes y a sus circunstancias desde un plano más que verídico y dejarlos caminar hacia la edad adulta. Con sus errores, sus sueños y sus batacazos. Porque batacazos hay muchos. Más que éxitos. Girls trata de hacernos entender cómo funcionan cuatro amigas que se van aproximando a los treinta. Desde un inconformismo que quizás no sea comprendido por buena parte del público. Pero no nos engañemos, está ahí fuera. Me refiero a la búsqueda constante, tanto personal como profesional, y a la no aceptación de ningún parámetro ya establecido. Hannah explora, defiende lo que quiere, se arriesga y se equivoca. Es diferente desde el minuto uno. Desde que la viéramos desnuda y sin complejos en los primeros capítulos, ya nos dimos cuenta de que la serie iba de otra cosa. De mostrar y no aparentar. De contar y no vender. De lo que es la vida de verdad. No lo que se supone que tendría que ser.  Eso es Hannah, Lena y Girls. Por eso tenéis que ver la serie.

Las seis temporadas que conforman Girls han ido in crescendo. Quizás con un pequeño bajón en la cuarta, la quinta y sexta temporadas han sido, según mi humilde opinión, un subidón constante con ese retrato generacional fiel y un desenlace tranquilo, sincero y sin más pretensiones que actuar como el cierre de un ciclo. He leído muchas críticas sobre el capítulo final, que si es decepcionante, que si nos deja fríos, que si no es el cierre que esperábamos. Señoras y señores, ¿cual es el cierre que esperamos en nuestras vidas? Normalmente el contrario al que nos imaginamos, ¿verdad? Ahí tienen su respuesta. Creo que el último episodio de Girls es un epílogo. El auténtico cierre de la serie está reflejado en el penúltimo episodio, en el 6x09, en esa mudanza y en ese cuarto de baño. Lo que sucede en el último capítulo supone el cierre de ciclo perfecto si lo comparamos con el piloto, pero el desenlace ya ha ocurrido, el ciclo ha terminado. Ahora Hannah es la adulta que debe tomar decisiones y no la bebé dependiente y egoísta del principio. Ahora Hannah lo entiende todo.      

Hannah y las chicas lo han entendido. También nosotros. Junto a ellas. Junto a Hannah, Jessa, Shoshanna y Marnie hemos aprendido a ser adultos y a enfrentarnos a nuestras miserias sin ayuda. Hemos entendido que en el amor puede pasar de todo. Sin que existan demasiados culpables o víctimas. El amor y el desamor suceden de forma natural y lo mejor es asumir cada uno de sus estados. Forzar las relaciones sólo desemboca en frustración y apatía. Por muy enamoradas que estemos de Adam Driver. Lo mismo sucede en la amistad. Hay ciertos caminos que es mejor liberar. Ciertos amigos con los que sencillamente, ya nada tenemos que ver. Por norma nos empeñamos en mantener algo que tampoco va a ningún lado. La escena del baño es reveladora. Creo que también hemos entendido que conseguir el mejor puesto de trabajo en la mejor ciudad y en las mejores condiciones no tiene por qué implicar la mejor vida y la mayor satisfacción. Ni por asomo. 

Es necesario ver Girls. Y si además coincide con el periodo vital en el que se sucede la serie, mejor que mejor. Lena Dunham ha querido cerrar este ciclo sin alargarlo más. Y podía habérselo permitido. Pero creo que ella, al igual que Hannah, las chicas y sus fieles seguidores, también ha entendido de qué va todo esto.  


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