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lunes, 8 de mayo de 2017

Bates Motel y su final: la vuelta de tuerca a Psicosis

Si buscáis en Google las palabras Norman Bates, la primera imagen que encontraréis será la que está publicada sobre estas líneas. Fieles y no tan fieles de Hitchcock reconocerán a la perfección esta secuencia de Psicosis en la que acabamos de descubrir el pastel de la trama. Esta imagen podría ser una de las más escalofriantes de la historia del cine. Pasen los años que pasen, si vuelvo a ver la cara de Anthony Perkins en estos minutos finales, siento un nosequé por la espalda que me deja inquieta durante un ratito. Creo que es una imagen difícil de superar y difícil incluso de tan sólo igualar. De hecho Norman Bates es un personaje icónico del cine del que se han nutrido muchos otros hasta hoy. Con él se abrió la veda de personajes siniestros con vidas aparentemente normales que cometen asesinatos en sus ratos libres. Personajes además capaces de despertar en nosotros cierta simpatía que no deja de ser inquietante.  Sin tirar demasiado de filmoteca, véase el último asesino del que os hablaba en el blog, Paul Spector, de la serie The Fall (La Caza). Hitchcock se encargó de llevar a la pantalla al personaje que el escritor Robert Bloch ya retrató en su novela Psyco en 1959. Un enfermo mental que realmente existió, Ed Gein, conocido como el carnicero de Plainfield, fue la auténtica inspiración para Bloch y por ende el padre de Norman Bates. Gein admitió que abría las tumbas de mujeres que acababan de fallecer, robaba sus cuerpos y curtía sus pieles para después conservarlas en su casa o utilizar algunas de sus extremidades en la fabricación de otros objetos. Norman Bates nació tras el descubrimiento de estos macabros crímenes. Y alcanzó la vida eterna. Hayamos o no visto Psicosis, todos conocen a Norman. Todos hemos visto o recreado la famosa escena de la ducha

Dicho todo esto y a pesar de haber visto Psicosis una decena de veces, no es mucha la información que se vierte en la película sobre el pasado de Norman y de su madre. Creo que todos estábamos esperando esa precuela que nos explicara cómo había llegado este joven y agradable muchacho a asesinar a su madre y a conservarla disecada en el sótano. 

Y entonces llegó Bates Motel y nuestras dudas comenzaron a disiparse poco a poco. Han sido cinco temporadas de pleno disfrute y muy dignas si las comparamos (algo inevitable) con la propia trama de Psicosis. El señor Bates muere de forma algo accidental e inesperada y su mujer Norma decide empezar de cero con su hijo Norman. Norma y Norman, ya el jueguecito de nombres entre madre e hijo resulta inquietante. Norma adquiere el que a posteriori será el motel de carretera Bates Motel y la tenebrosa casa en la colina que tan mítica se convirtió gracias a la película de Hitchcock. 

Así comienza la primera temporada de Bates Motel con unos protagonistas de lujo. Vera Farmiga y Freddie Highmore encarnan a Norma y Norman Bates. Ella es sencillamente maravillosa. La disecada y defenestrada madre de Bates por fin adquiere vida y otra dimensión. Lo poco que supimos de ella en Psicosis fue que tuvo un amante. Gracias a Bates Motel y a la fantástica interpretación de Farmiga sabemos que Norma es una mujer independiente, con un pasado ciertamente complicado, con mucho carácter y capaz de cualquier cosa por defender a su hijo. Es ese ahínco por protegerle y el no saber reconocer su enfermedad, lo que la llevan a la más completa y ya conocida perdición. 

Sobre Highmore, aquel niño que nos enamoró en Descubriendo Nunca Jamás o en Charlie y la fábrica de chocolate, solo tengo que decir que de personaje infantil e inocente queda más bien poco. Su trabajo en la serie lleva prácticamente todo el peso en casi todas las temporadas. Además, el handicap con respecto al anterior y mítico trabajo de Perkins le añadía una presión bastante considerable. Highmore ha sabido encarnar a un Norman Bates a la altura de las circunstancias. La tensión, el trastorno psicológico y el saber encarnar la dualidad existente entre un muchacho joven normal y su alter ego asesino en serie a la par que matricida, era una misión cuanto menos arriesgada. Si podemos además ver cómo comienza a vestirse, sentirse y actuar como su madre, sin rozar la delgada línea del ridículo, Freddie Highmore merece todos mis respetos. Me quito el sombrero. Bueno, más bien la bata... 

Tanto Farmiga como Highmore consiguen que sintamos cierto pudor por la clase de relación que mantienen. A Norman le odiamos la gran mayoría del tiempo por ser tan sumamente... Calla Sara que este es un blog bienhablado... A Norma le pegaríamos más de un capón para que espabilara con respecto a la enfermedad de su hijo. Cuando sientes de verdad odio, impotencia, pena o cualquier otro sentimiento al ver una interpretación, es que los actores se están marcando unos trabajazos más que bien logrados. Y no hay más que añadir.    

Las primeras cuatro temporadas se centran en la evolución de Norman y en cómo el trastorno que padece va incrementando con el tiempo, con sus repetidas y criminales consecuencias. También conoceremos las relaciones personales de Norma, descubriremos su pasado, a su hermano Caleb y a su otro hijo Dylan, un encantador secundario que resulta imprescindible para la vuelta de tuerca que supone el final de Bates Motel con respecto a Psicosis. Porque la quinta temporada (y sin caer en el spoiler) ocupará ya el mismo periodo de tiempo en el que sucede la película de Hitchcock. La trama será la misma, pero no el final ni incluso la famosa escena de la ducha, para la que la serie nos tiene preparado un pequeño guiño digno de su precursora. A destacar también el papel de Rihanna como la memorable Marion (Janet Leigh), a Nestor Carbonell como el shérif Alex Romero y a Olivia Cooke como la adorable Emma Decody. 

Equipar Bates Motel a Psicosis es absurdo. La cinta de Hitchcock es una obra maestra difícil de superar que dio inicio a aquello que hoy conocemos como thriller psicológico. Sin embargo, sigo agradeciendo las precuelas que estén bien hechas, bien hiladas y sobre todo, bien interpretadas. Precuelas que tengan sentido por sí mismas, pero que a la vez aporten una nueva dimensión a sus precursoras. Básicamente, que nos den más chicha a los fans. Pero chicha buena, ya me entendéis. 

Podéis ver Bates Motel en Netflix, disfrutar de su trama y comprobar si es verdad aquello de que el mejor amigo de un muchacho es su madre...
  

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