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jueves, 11 de mayo de 2017

La mano invisible: la película sobre el trabajo que todos deberíamos ver

Hace unos días me paré a observar a la gente en el metro. Hora punta, por la mañana. Aquello parecía el videoclip Another Brick in the wall de Pink Floyd. No pretendo sentenciar ni generalizar pero, mirando los toros desde la barrera, uno se da cuenta de que vivimos como autómatas. Al menos las diez primeras horas del día. Tuve la sensación de ver a muchas personas dirigiéndose a sus puestos de trabajo con el piloto automático. No vi ganas. Ni ilusión. Mucho menos sonrisas. Sólo obligación. Desidia. Ser testigo da miedo y es desalentador. Pero es una realidad y hemos de ser conscientes.

Curiosamente anoche, mientras se jugaba la eliminatoria que determinaría el equipo rival de la Juve en la próxima final de Champions y toda la ciudad se paralizaba para ver el derbi (ya martirio para los colchoneros), estaba yo viendo La mano invisible, película de David Macián cuyo claim reza lo siguiente: Bienvenido al espectáculo del trabajo. Investigando antes de verla, descubrí que este, su primer largometraje, es una cinta cooperativa y autogestionada que está basada en la novela homónima del escritor Isaac Rosa, al que sigo hace tiempo. 

La mano invisible es una película poco habitual y por tanto, arriesgada. Presenta un formato sobrio y muy teatral, en el que un grupo de trabajadores de diversas profesiones (carnicero, albañil, mujer de la limpieza, mecánico, telefonista, camarero, costurera, mozo de almacén, chica de piezas e informático) y recién contratados, se exponen a realizar sus trabajos en una nave enorme y diáfana con una peculiaridad: tienen público. Imaginaos que tenéis que desempeñar vuestros trabajos en una especie de escenario enorme, compartir espacio con otros compañeros que trabajan en tareas completamente distintas y que al mismo tiempo, estáis siendo observados por un centenar de personas que aplauden, animan, sacan fotos o abuchean. Según les dé. Según vayan reaccionando ante lo que estén viendo. 



Esta es una película que plantea preguntas. Cuestiones que todos en algún momento nos hemos hecho, o deberíamos habernos planteado al menos. El público está ahí precisamente para que el espectador observe, se identifique y opine. Para que dejemos a un lado nuestras propias experiencias y observemos las de otros. Y para que nos demos cuenta de que, tristemente, el común denominador durante estos últimos años, (y repito, en términos generales) ha sido la precariedad laboral, el abuso por parte de las empresas y un miedo atroz del trabajador a ser despedido. Porque si tú no haces lo que ese ente superior quiere que hagas, la realidad es que mañana vendrá otro que lo hará de mil amores. Y probablemente sea más barato que tú. Me refiero a ente superior porque para mí es uno de los puntos brillantes de la película. La acción se desarrolla en la tierra, en el ruedo, entre el grupo de trabajadores que comentan, se quejan y luchan (cada uno a su manera) por defender su puesto de trabajo y ese ente superior que es la empresa, que nunca muestra su cara y que se limita a comunicar, exigir y emprender acciones. Trabajamos para entes superiores que no paran de exigirnos y que en muchos casos ni siquiera nos conocen. Paraos a pensar en esto.

Tenemos que dejar de decir a todo que sí, dice la costurera en determinado momento de la película. ¿Tú piensas cuando trabajas?, le pregunta la chica de las piezas al mecánico. Todo son preguntas que nos conducen al automatismo que os contaba al principio. Y ahora viene cuando la matan, ¿es eso lo que queremos? ¿Es eso a lo que estamos dispuestos a vivir por siempre jamás? ¿Nos estamos equivocando? ¿Somos nosotros los culpables de que suceda esto o lo son ellos? Creo que cualquiera que vea La mano invisible saldrá del cine con la cabeza dada la vuelta. Y llena de preguntas.  

No quiero contaros más porque es preferible ver La mano invisible vírgenes y sin demasiada información. Limitaos a observar, a analizar lo que veis y a recomendar la película. Os vais a dar cuenta de que todos deberíamos verla. 

1 comentario :

  1. No sé como lo haces pero cada vez que comentas una película me entran unas ganas de verla ..., y ya llevo unas cuantas pendientes ...

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