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martes, 20 de junio de 2017

Sin temor a las Pieles de Edu Casanova

Allá por el año 2012 o 2013, no sabría deciros, iba yo con un amigo caminando por Madrid cuando, atravesando el típico andamio que te da mal rollo, un jovencito Edu Casanova nos para y le pregunta a mi amigo: ¿Tú que nota me pondrías? Ana Polvorosa, me mira con cara de póquer y me sonríe no sin cierta timidez. Pues no sé, le contesta mi amigo siguiéndole por supuesto el rollo, un 7 o un 8. ¿Ves? le dice a Ana, a quién tira del brazo para seguir su camino. Hasta luego, nos dicen los dos girándose hacia nosotros mientras se alejan en dirección contraria.   

Nunca fui fiel seguidora de Aída ni del papel de Edu Casanova como Fidel. De hecho tengo que reconocer que ni me gustaba. Pero Fidel supuso un cambio, un paso adelante en los personajes que veíamos en la ficción española. En paralelo nacía la propia figura de Eduardo Casanova, ese híbrido Edu-Fidel que se fue definiendo poco a poco con los años y que ha desembocado en lo que algunos ya están calificando como la nueva promesa del cine español tras su debut en el largometraje con Pieles. Una vez más, vuelvo al redil de comerme mis propios prejuicios. Pieles está en boca de cualquiera a quién el cine le guste lo más mínimo. Genera debate a todos los niveles. Y pone nuestros prejuicios encima de la mesa. ¿La vemos o no la vemos? That's the question. Yo tenía claro que la iba a ver, para poder criticar con argumentos y conocimiento de causa. Y os reconozco que Edu Casanova puede decirme con total libertad aquello de Eat my shit, porque Pieles sencillamente me ha encantado. Que Álex de la Iglesia apoye un proyecto no es moco de pavo. Y Pieles no lo es. Por supuesto que no.  

Samantha tiene un ano en la cara. Quizás esta sea la imagen que nos hace pensar en Pieles a priori. La de la promo, una de las que más llama la atención. Un ano en la cara y una prótesis que obligó a Ana Polvorosa a estar a base de líquidos durante todo el rodaje. Un personaje que nada tiene que ver con los que venía interpretando hasta ahora. Estremecedor y encantador. La cosa es que este personaje, al igual que los otros que aparecen en la cinta, van más allá del ano en la cara, de la obesidad, de la piel quemada o de la ausencia de ojos. Pieles parte de algo que puede parecer grotesco, pero que contiene la más absoluta verdad y la más sincera búsqueda de la felicidad. Y eso jamás puede ser grotesco. 

Sinceramente creo que todos deberíamos guardarnos los prejuicios e ir a ver Pieles. El ejercicio de ir a verla se podría igualar incluso al rechazo que nos produce todo aquello que no es igual a nosotros, todo aquello que no es normal. En cualquier ámbito, desde cualquier prisma. No comulgamos con una pareja gay que se besa por la calle porque nos produce rechazo. No vamos a ver Pieles porque es disgusting. Acercaos sólo un poco, queridos y queridas. Mirad más allá y veréis cuán equivocados podemos estar. 

Edu Casanova ha creado un mundo que bien podría ser mezcla de un Almodóvar rosa y bien flower, junto a la más happy de las comedias románticas. Muy profunda y profusa, genialmente escrita y con unas interpretaciones en estado de gracia. Candela, ¡ay cómo está Candela! Me viene a la mente una secuencia en la que Secun le está intentando explicar que le gustan las chicas como ella y ella no entiende nada. Ella, con su cara malformada, nos da una lección. Porque todos somos o deberíamos ser normales hasta que se demuestre lo contrario. Sin que nadie impida que vivamos nuestras historias normales como gente normal.   

Edu, después de esta sublime extravagancia, te contesto yo a la pregunta que nos hiciste por la calle hace años. Tienes el sobresaliente. Te lo has ganado. 


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